Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Ruta del Garbí a la Mola de Segart


El pasado sábado pude practicar un poco de senderismo del bueno, acompañado por algunos amigos. La ruta coincidía en su inicio con el GR-10 que asciende por la Canal del Garbí. Esto es, de las dos varientes que salen desde la población de Segart, la que tiene «dificultad técnica».

Es un corto trayecto que ya hice en una ocasión, y que no me aburriré de repetir, ya que el tramo comienza con una ligera subida pero se convierte pronto en una sucesión de rocas más o menos redondeadas que el senderista debe ir medio trepando medio saltando. En los puntos más conflictivos aparecen una serie de cadenas para ayudarnos un poco, pero aún así no está, en absoluto, aconsejada para niños muy pequeños o ancianos, y desde luego no se puede hacer con carritos o cuadrúpedos.

Una vez en lo alto del Garbí, retomamos fuerzas en el área de recreo junto a la pequeña ermita, un estupendo «mirador», como suele decirse, hacia el litoral mediterráneo.

Desde ese punto continuamos por la estrecha carretera que, atravesando la pequeña urbanización de La Mallada, se dirige a Segart. Es un trayecto que se puede hacer con rapidez, ya que va en ligero descenso. Dejada atrás la urbanización, tomamos el camino que, señalizado como «Mola de Segart», parte hacia el este (a la derecha). Aquí tenemos un par de subidas y bajadas un poco más abruptas, ya que pasamos por los montes Rodeno (o Ródano) y Rodenet.

Finalmente, al pie de la mole que conforma la muela, la mitad del grupo decide esperar a que la otra mitad regrese desde la cima. Una vez reunidos, descartamos abordar la variante que da la vuelta a la Mola, ya que se hace tarde y el sol caía a plomo, y descendemos directamente hacia Segart, y de ahí al inicio de la ruta.

Como ya es habitual, un mapa del camino seguido y algunas fotos con comentarios adicionales.

El inicio está marcado por el punto amarillo, a la derecha. Los dos tramos amarillos conforman la opción de visitar la propia cima del Garbí y la variante que rodea la Mola.

El grupo posa con el primer objetivo como telón de fondo: el macizo del Garbí.

La ruta va ascendiendo poco a poco, acercándose a las paredes verticales.

Comienza el tramo interesante y divertido: el ascenso por la Canal. No es tan difícil como parece a simple vista.

Éste es el tipo de obstáculos: grandes piedras que hay que rodear e ir ascendiendo poco a poco, usando generalmente otras piedras menores como «escaleras».

Ya casi en la parte alta, la Canal va perdiendo verticalidad.

Uno de los puntos conflictivos, con una sucesión de cadenas que permiten pasar bien pegados a la pared.

Conforme ascendemos, los montes que nos rodean van quedando cada vez más abajo, y el horizonte se aleja.

Hacia el final del ascenso encontramos una suerte de anchos escalones, debido a la forma de la montaña.

Ya en la cima. La ruta seguida se encuentra entre esos dos pináculos de piedra.
 
La forma del Garbí asemeja unos dedos que surgieran hacia el frente, y las vistas desde cada uno de ellos son magníficas.

Desde el Garbí, la ruta parte hacia el este, y va descendiendo poco a poco hacia el pie de la Mola. He pintado una línea que sigue aproximadamente la ruta desde la Mallada (que quedaría detrás del monte más a la derecha de la imagen) hasta Segart, marcando con otro color el camino hacia lo alto de la Mola.


A los pies del Garbí podemos ver la ruta seguida. He pintado la parte final de la ruta, desde Segart hasta el inicio del tramo de «dificultad técnica». En amarillo, el inicio del sendero, que se pierde entre los árboles.

Una panorámica contraria. A la izquierda el Garbí, desde donde venimos. A la derecha se encuentra la quemada Redona y el Xocainet.

El camino es aquí mucho más sencillo, y vamos cogiendo ritmo a pesar de que el calor comienza a apretar.

Vista de la Mola. A la izquierda de la foto puede verse el punto en que abandonaremos el asfalto y tomaremos un camino de tierra rojísima que gira por el lado oriental del monte Rodeno.

Un poco más cerca. La foto está tomada desde el Rodeno: el camino rodea el Rodanet, que tiene la falda parcialmente quemada. Al fondo, la Mola.

La alegría de la cima.

Placa donde pueden leerse los nombres de los montes que nos rodean, junto a su altura.

Panorámica del Garbí (en el centro de la imagen) y el Puntal de l'Abella (a su izquierda), con el punto geodésico de la Mola a la derecha.

Vistas hacia oriente. ¡El mar, el mar!

Vistas hacia el sudeste. En la foto se ve bastante peor, pero en vivo podía verse buena parte del Golfo de Valencia, a pesar de la neblina causada por el calor, que ya era sofocante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario