Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Reseña: La Forja de un Túnica Negra, de Margaret Weis


Margaret Weis es, junto a Tracy Hickman, la autora principal de Dragonlance, y escribió a cuatro manos las novelas principales que avanzan la cronología de la ambientación. Si hacemos caso al prólogo del primer libro, escrito por Hickman, «Margaret dejó muy claro a todos los interesados que Raistlin era suyo y sólo suyo» y es «la persona que lo conoce mejor».

Década y media había transcurrido desde la publicación de Crónicas de la Dragonlance y Leyendas de la Dragonlance, cuando se editaron los dos libros que componen esta serie (en la traducción al español, ambos han sido divididos en dos tomos). El tiempo pasado, o simplemente las preferencias de la autora, explicarían las divergencias entre ciertos puntos de la historia del personaje con lo que aparece en otros lugares.

The Soul Forge es el primero de los libros (en español son: Raistlin, el aprendiz de mago y Raistlin, crisol de la magia). Cuenta la infancia del personaje (entrando en conflicto con lo narrado en Kitiara Uth Matar, sobre todo en el punto en que un mago viajero amigo de Par-Salian descubre su poder y se preocupa de que ingrese en la escuela de maese Theobald, ya que este descubrimiento lo realizaba allí la propia Kitiara) y su aprendizaje mágico (durante el que debe hacer frente a un grandullón con pocas trazas para ser mago -una historia ya muy manida-). Luego el libro da un pequeño salto, hasta el punto en que comienza la relación con Sturm, Tanis y el resto de los que serán conocidos como Compañeros de la Lanza. El grupo realiza un viaje hasta la ciudad de Haven, donde se encarga de desvelar las artimañas de un grupo de supuestos adoradores de un nuevo dios. Después de esto, los compañeros se separan en busca de alguna prueba de la existencia de los antiguos dioses, prometiendo reunirse en cinco años. Pero Raistlin y Caramon tienen primero un destino más concreto: el joven mago debe pasar la Prueba, pues ha sido convocado para ello. Aquí hay importantes divergencias con lo narrado por la propia Weis en La prueba de los gemelos, relato breve incluido en la colección La magia de Krynn. Aunque en este caso hay una explicación interna: lo relatado ahora es lo que sucedió de verdad, mientras la otra versión era lo que se había hecho público, intentando salvaguardar la fama de Raistlin. Con esto termina una novela ligera y entretenida, aunque poco original.

Brothers in arms (en español Raitlin, mago guerrero y Raistlin, el Túnica Roja) está escrito a cuatro manos con Don Perrin, a la sazón marido de la autora. Mi impresión, habida cuenta del aumento en el número de escenas de acción, es que estas últimas las escribe Perrin, dejando para Weis las que tienen más carga dramática (lo mismo sucedería, pienso, en el tándem Weis-Hickman). Superada la Prueba, los dos hermanos Majere se unen a las filas de un noble que recluta mercenarios. Su medio hermana Kitiara, por su parte, se ha unido también a otro ejército: el del general Ariakas, que está reuniendo tropas en la ciudad de Sancrist. Una y otros acabarán llegando a Última Esperanza, una villa asediada por su supuesta rebeldía. Sin embargo, lo que no sabe el común de los mortales es que hay un buen montón de huevos de dragón ocultos en una gruta cercana. Resulta un libro bastante más aburrido que el anterior, sin un conflicto claro, más allá que el descubrimiento, por parte del líder mercenario, de que el general Ariakas es un malvado peligroso y de que, en realidad, los habitantes de Última Esperanza son los buenos de la historia. El lector lo sabe desde el principio, lo cual deja una historia bastante apagada, sin sorpresas y de final soso.

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