Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Inmortalizando vehículos

Los que me conocen, saben el aprecio que le tenía a mi viejo Ibiza. El pobre ya me deja, y justo ahora debo renovar mi permiso de conducción... han sido diez años, dos universidades, tres trabajos, algo de fiesta, algún viaje, y dos novias (que nadie piense mal, por favor).
Pero tranquilos, para que pase a la posteridad ya está Google Maps, que casualmente lo inmortalizó en las "Street Views" (sorprendente aplicación, me recuerda a los juegos de Atlantis o Myst):

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1 comentario:

  1. Guille (no me deja acceder)25/7/09 16:56

    ¡Ese buga me suena!

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