Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Nigromantes de Ghol-An

La fundación de la ciudad de los Nigromantes se pierde en la niebla de los tiempos, pero para cuando Braer, a comienzos de la Era Marchita, llegó a sus fronteras, la política de su Consejo ya se hallaba establecida. Sus líderes echaron la rodilla a tierra, y juraron fidelidad al Imperio y a su dios único, Antim, con tal de mantener intacta su estructura de poder. Braer aceptó, obteniendo a cambio las tierras que rodeaban la ciudad y los conocimientos que estos especialistas en la muerte podían ofrecerle. Incluso la esclavitud, abolida en Braer mucho tiempo atrás, tiñe el tipo de servidumbre imperante en Ghol-An.
Con el tiempo, la ciudad llegó a ser la segunda en importancia del próspero imperio, pero su política interna sigue siendo la misma. El Salón Imperturbable alberga las quince sillas de altos respaldos de los consejeros que controlan la ciudad, siendo estos puestos duramente disputados. Los más poderosos usan sus artes para tratar de hacerse un hueco; el resto usa el veneno o contrata asesinos para realizar ese tipo de trabajos. El resultado de todo esto es que el gobierno de la ciudad cae en manos de unos líderes paranoicos, que rinden un falso tributo a un imperio en el que no confían y a un dios en el que no creen.
Sin embargo, a partir de CS 5043 y la creación por su parte del Emperador-liche, la situación en la ciudad ha variado mucho, y el Salón Imperturbable ha dejado de merecer ese nombre.

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