Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Mercenarios de la Llama Esmeralda

Nacidos bajo la protección del trono de Brodiva, durante su único siglo de existencia este grupo de organización militarizada ha estado al frente de la mayoría de misiones en las que el Imperio ha necesitado una unidad de élite poco numerosa y autosuficiente. Sin embargo, actualmente pueden ser contratados por cualquier nación, organización o persona que pague lo suficiente.
Aparentemente poco numerosos, muchos de sus miembros están ocultos en los gobiernos, cultos y organizaciones más importantes de Lüreon. Sus auténticos amos son los Nigromantes de Ghol-An, que los usan, entre otros asuntos, para averiguar dónde se encuentran reliquias y artefactos mágicos, o quién los posee, y, naturalmente, para conseguirlos por cualquier medio.
El atuendo que luce todo mercenario que no oculte su filiación consiste en una capa amarillo-verdosa, y un casco dorado con un característico visor parcial en forma de llama, además de una coraza de cuero.

2 comentarios:

  1. Aaargh. A esos nos los encontramos en alguna ocasión. Acabaron como el resto. Muertos.

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  2. Pero estos nos dieron por saco o no, porque últimamente llevamos una racha con sueños y esas cosas... al final nos da un ataquito soñando y no despertamos.

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