Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Hace tres semanas...

No puedo creer que vayan a aparecer dos entradas en el mismo día, pero vamos retrasados con las reseñas de las partidas, y tengo que aprovechar el fin de semana.
Hace tres semanas, decía, tuvimos una partida de rol con las Garras del Fénix. En realidad, hubo otra entre la que posteaba el otro día y la de hoy, pero no hicimos ni una sola foto. Al menos, queda el resumen de la misma en el otro blog. La partida fue de esas mayoritarias (al menos, teniendo en cuenta el tamaño del grupo acual) debido a que celebrábamos el cumple de mi querida Eva, y, de hecho, Alex, jugador que en realidad únicamente aparece con el grupo de los Cayados de Levante, acudió a la cita:
De izquierda a derecha: Eva (que llevaba a Vaire y Nali), Alex (con Jarad) y Guille (con Vilem).

Y, completando el círculo: Alfredo (con Taffel), Robi (con Grar) y Ana (con Lenara).

Un servidor, como Narrador, llevaba a Lompûr.

Como han podido comprobar, el elemento extraño de esta partida fue el portátil, donde se hallaba el primer capítulo de la historia que comenzábamos ese día: la serie Scales of War.

Elemento esencial de nuestras partidas son las Konga-colas y multitud de variados panchitos.

Aunque la insaciable voracidad de mis jugadores haga desaparecer cualquier cosa que caiga en el plato.

Claro, luego lloran...

Mis armas de muerte, listas para la acción.

Un momento clásico de toda partida, con los jugadores atentos al Narrador o comprobando algún dato de su hoja de personaje. Gracias, chicos.

Esas cosas graciosas que suceden a veces: Grar viajando al Plano de la Sombra gracias a (o por culpa de) sus contactos demoníacos, y su jugador, Rob, apareciendo así en la foto... Da miedo.

En fin, una partida regular tirando a buena, con momentos divertidos y un final de alta tensión (pueden ver el resumen aquí).

1 comentario:

  1. Faltan las fotos que echamos con la cámara de Ana. A ver si se da por aludida.

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