Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Un día para el día D (D, de Difuntos)

Mañana tenemos una nueva sesión de juego, esta vez con el grupo de los Cayados de Levante. Así que, bastante tarde, resumiré la partida anterior.
Nuestros héroes no tardaron mucho en encontrar la guarida de Belärthinox, puesto que Idriel conocía el lugar por el tiempo de su instrucción bajo el cuidado del Verde. Allí, sin embargo, atravesadas con facilidad las barreras de protección, no encontraron nada más que un mensaje destinado a la propia Idriel, que la instaba a atravesar el portal hacia Drakínsula. En una isla azotada por las tormentas, el grupo de aventureros encontraría un gran reto.
El dragón verde había sido juzgado por participar en la política de las "razas menores", exponiendo su propia vida por salvaguardar la integridad del Imperio de Zalisdonia. El resultado del juicio, presidido por el propio Dorado, era que Belärthrinox moriría si Idriel y el resto de los Cayados no demostraba que también podían hacer lo mismo.
Así que allí, en aquel lugar desconocido, ignorando si se encontraban en medio del Mar Océano o en alguna bolsa planar, los Cayados de Levante se enfrentaron a un dragón blanco zombi... y vencieron, gracias sobre todo a la actuación de Olië, que naturalmente descubrió que el fuego era el doble enemigo de esta criatura. El juez de los dragones, complacido por la eliminación de lo que él consideraba un engendro, perdonó la vida del Verde y les dejó ir.

Tras volver a la guarida de los Bosques de Utür y curar sus numerosas heridas, el grupo, siguiendo el tirón de Balkar, se dirigió hacia la colonia de Trasutür, donde sin duda podrían estar lejos de la política imperial. En aquel lugar, por supuesto, no podía faltar trabajo para ellos. En concreto, al grupo se le encomendó la tarea de viajar hasta el Enclave del Cuervo, porque era extraño que, llegado Crecimiento, no bajara ninguno de los hoscos guardias a comprar comida y utensilios. De momento, nuestros héroes han vuelto a encontrar problemas, enfrentándose a un semiogro que trataba de cazar un oso. El oso, extrañamente, ha resultado ser el compañero de algún tipo de explorador (como pudo averiguar Meril) y, siguiéndole, han llegado a una cabaña de aspecto ominoso.

Así comienza el Año del Colono para nuestro grupo de juego. En concreto, la aventura que comienza en Trasutür es una adaptación de "The Hook Mountain massacre", tercera de las aventuras que componen la serie "Rise of the Runelords". Me hubiera gustado jugarla en Halloween, y a poder ser de noche... espero que al menos haga frío, llueva o haya niebla.

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