Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

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El martes, finalmente, me operaron de la rodilla, así que no puedo estar mucho rato frente al PC (de ahí las cortas entradas de los últimos días).

Hoy únicamente les traigo un enlace al blog de un colega, que la mayoría de los que leen esto ya conocerán, con un par de relatos recién comenzados: http://lasendadelaventurero.blogspot.com/

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