Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Mucho tiempo después, en un nuevo lugar

El pasado 21 de Febrero nuestro grupo de juego habitual se reunió, después del parón vacacional, para jugar una nueva aventura de los Cayados de Levante. Si han estado atentos a las últimas entradas sabrán que estamos jugando The Rise of the Runelords adaptado al mundo de Lüreon. En concreto, únicamente habíamos jugado la mayoría de la tercera aventura (The Hook Mountain massacre), pero en este último día avanzamos bien poco. Cierto es que compliqué las cosas algo más de lo que aparece en el módulo, pero mis jugadores no tienen excusa: no daban pie con bola. De momento, vayamos con las fotos; eso sí, no esperen encontrar la tan apreciada "foto de grupo", también conocida como "tras la pantalla", porque no tuve ganas de coger la cámara.
La primera buena noticia es que jugar en casa de los recién mudados hermanos Roig provocó que Miguel, apodado el Perdido, volviera a echarse unos dados con nosotros:

Junto a él se encontraban Alex y Ana:

Al fondo de la mesa, Guille, pero no hay ni una sóla foto en que esté sentadito en su silla. No sé si eran los nervios por estar en su casa, o la tensión acumulada por tanto tiempo sin jugar. Aquí atiende a una tirada de Rob (debía ser importante, puesto que estaban los dos en pie):
 

También se paseó por detrás de los otros jugadores:

Aunque Alex parezca dormido, en realidad sólo es que le han pillado cerrando los ojos. Miren si no, qué ímpetu:

¿Y aquí?
 

Como ya habrán visto, también estaba Roberto. Extrañamente se portaba bien, y atendía más que cuando iba a clase:
 

Hablaba de atención... devoción parece por parte de algunos:
 

Y ése era yo, el Narrador. ¿Qué habré sacado en la tirada para sonreír de ese modo?
 

La lástima es que mi querida Eva, la fotógrafa, no ha salido. Sin embargo, nos ha dejado estos dos recuerdos, en forma de foto estratégica:
 
 
Corresponden, claro, al único combate, en el que los PJs se enfrentaban a un ingente grupo de orcos-pez, como acabaron siendo llamados. Ésta desde arriba:

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