Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania

Últimos Guardianes

Sus miembros pertenecen a una vieja secta druídica dedicada a proteger el medio natural de lo anti–natural, y pasan su vida luchando contra las aberraciones o la liberación de antiguos males, ya sean seres ajenos venidos de otro plano, muertos vivientes o plagas pestilentes. Los Últimos Guardianes conservan vivas las tradiciones druídicas más antiguas de Lüreon, y desean encontrar el difícil equilibrio entre la civilización y la naturaleza. No tienen reparos hacia la agricultura o la cría de animales, siempre que se haga con respeto
Su estructura es muy informal, y el respeto se adquiere con la edad y los logros personales. De hecho, su actuación puede distinguirse según el lugar, pues se encuentra dividida en sectas.
En general, tienen poco interés por los asuntos políticos de las grandes naciones.

2 comentarios:

  1. Vamos que cuanto más vejestorio más rango... Me recuerda al Vaticano xD.

    ResponderEliminar
  2. Creo recordar que nuestros personajes tenderían o formarían parte de algún grupo de los que mencionas o mencionarás, claro está que para decidir tengo que verlos todos, pero las ideas de este grupo me gustan para Vaire (el tema de defender todo la naturaleza y luchar contra males ocultos) pero la parte de la jerarquía y el tema druídico me llevan a pensar en duergos (Nali o Nathrin) así que de momento no dejo nada definitivo, pero que sepas que este grupo es de mi interés.

    ResponderEliminar