Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Reseña: la trilogía más uno de Aquasilva

Aquasilva es el mundo creado por Anselm Audley. El autor, nacido en 1982, se graduó en Historia; pero antes de ello tuvo tiempo de terminar el primer volumen de esta saga, titulado Herejía. Tenía 17 años, y dos años después (en 2001) lo veía publicado. Le siguieron en años sucesivos Inquisición y Cruzada. Audley trabaja actualmente en una segunda trilogía, de la cual sólo ha aparecido el primer volumen, Vespera (en 2007), que afortunadamente cuenta con un final cerrado. De momento, nada más ha salido de su pluma.

La ambientación es por cierto interesante: un mundo mucho más grande que la Tierra, con una proporción de agua también mucho mayor. Salpican su superficie algunos continentes (más bien islas grandes), pero sobre todo grandes grupos de islas más pequeñas. Las tormentas son muy fuertes (lo cual parece lógico, porque en un planeta de ese tamaño el efecto Coriolis sería brutal), y en muchos lugares las ciudades aparecen protegidas por un muro de éter (tecnología que aparece también en algunas armas, y que nunca se explica). Los viajes se realizan con mantas y rayas, unas naves submarinas cubiertas de músculos y una piel de pólipos (es decir, biomecánicas).

Por otra parte, existe una única religión organizada: el Dominio, la iglesia de Ranthas, el dios del fuego. Poco después de comenzar el primer tomo aparece la Herejía: creencias en otros dioses, que fueron barridas por el Dominio. Y es que hay diversos poderes, que pueden ser controlados por los diferentes magos, sean sacerdotes de Ranthas, o herejes.

Tengo que confesar que me atraía todo ese inicio, pero conforme leía me iba sintiendo defraudado. En primer lugar, los tres primeros tomos están escritos en primera persona, y todo se ve desde los ojos de Cathan Tauro, heredero del conde de una isla menor. En general, no me agrada excesivamente la narración en primera persona, pero, a mi juicio, en este caso está desaprovechada: la mayoría de los personajes quedan excesivamente planos por la falta de contraste; y la historia está llena de maquinaciones de esos otros personajes, por lo que el protagonista va de un lado a otro, haciendo lo que otros esperan de él, con una actitud que calificaría de apática y cobarde. Además, en muchas ocasiones, ni siquiera interviene en los diálogos, limitándose a escuchar lo que dicen los otros personajes, y luego comentando internamente lo que unos u otros han dicho (a veces, incluso parafraseando). Esa cierta falta de decisión del protagonista se une a todas esas maquinaciones en la sombra para crear una trama que podría ser interesante para un libro de espías, pero que en una ambientación como la que el autor propone queda, bajo mi punto de vista, fuera de lugar. La cantidad de islas y regiones, clanes y grupos, y personajes del pasado y del presente, se unen de forma abigarrada, y en muchas ocasiones uno ya no sabe ni a qué facción corresponde cada uno.

Uno de sus mayores errores ocurre cuando trata sobre el Aeón, una nave submarina de enormes proporciones y capaz de controlar los "Ojos del cielo" (que serían algún tipo de satélites capaces de controlar o al menos predecir las tormentas). A lo largo de los dos primeros libros el personaje va poco a poco obsesionándose con encontrarlo (fue escondido por su capitán al final de la última gran guerra), desde que es capturado por un grupo de herejes (que le enseñan a dominar la magia de sombra) hasta su visita a una de las islas (donde, para finalizar el segundo libro, acaba encontrándolo). Sin embargo, cuando comienza el tercer libro descubrimos que han pasado cuatro años, durante los cuales el protagonista se ha dedicado a aprender ciertas cosillas sobre el clima y los océanos para poder controlar las tormentas (dejando el Aeón, de nuevo, oculto). Nuevas tramas y maquinaciones vuelven a llevarlo arriba y abajo, y finalmente, la nave ni aparece en el libro. ¿Por qué, entonces, todo ese estudio y esa búsqueda? Es como si, después de darle al personaje el suficiente poder como para llevar la iniciativa, el autor no supiera qué hacer con él, y decide arrebatárselo y volver al esquema del libro precedente.

Llegamos así a Vespera, el cuarto libro sobre Aquasilva. En primer lugar encontramos un prólogo (han pasado siete años desde lo sucedido al final del libro anterior) donde asistimos a la proclamación de la República de Thetia (y por tanto, a la deposición de quien se encuentra en el poder, que no nombraré para no desvelar la trama anterior). Al seguir leyendo, descubrimos que han pasado otros cuarenta años desde entonces, y el Imperio ha vuelto a proclamarse. Precisamente, la trama se centra en Raphael, un espía de Thetia a quien se le encarga investigar el asesinato del emperador. Si unimos el uso de la tercera persona, la aparición de escenas en las que el protagonista no está presente (y por tanto añaden profundidad), un protagonista mucho más ambicioso (es decir, que no se limita a verlas venir, sino que crea él mismo sus ocasiones para intervenir), y una narración centrada sobre todo en la ciudad de Vespera (una suerte de Venecia, deseosa de una república), el combinado resultante es una narración más fresca y viva, que, a pesar de seguir pecando de ciertos excesos en el número de maquinaciones, nos deja ver un poquito mejor los detalles de ese mundo llamado Aquasilva.

Resumiendo: para aquellos que gusten de tramas enrevesadas, todo un acierto. Los que deseen contemplar un universo diferente, y prefieran algo más movido, absténganse.

8 comentarios:

  1. En su momento leí la trilogía seguida, y me pareció bastante decepcionante y simplona, amén de encontrar bastantes contradicciones entre cada libro. Habrá que mirar el cuarto por curiosidad, pero no me inspira confianza.

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    1. Yo los he leído alternando con otros libros, aunque con bastante proximidad, y tampoco veo unas contradicciones excesivamente graves, salvo en el caso de tramas no continuadas.
      Pero tienes razón en que decepciona bastante, y creo que se debe al nulo desarrollo de sus planteamientos iniciales.
      La cuarta novela, pienso, soluciona eso en parte, y creo que es más entretenida que la trilogía inicial. Si la lees, ya me contarás qué te ha parecido.
      ¡Y gracias por comentar!

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    2. ¡Atención! Destripes.

      La leí en su día, y la volví a leer en versión original. A pesar de que tiene algo que definitivamente me engancha, no puedo dejar de asentir cuando me dicen que tiene vicios importantes. Por ejemplo: las contradicciones.

      Para acumular insulto sobre injuria, en castellano tenemos dos fuentes de contradicciones.

      Unas se deben a una traducción idiota. Hay una parte en la que insisten en proclamar que las millas y los metros son lo mismo. En otra parte, reducen el número de islas del Archipiélago de decenas de miles... ¡A simples decenas! Por no hablar de las veces que le dan la vuelta al mismo sentido de las frases.

      Pero otras son de la misma cosecha del autor. Por ejemplo, se lía con el número de elementos y dioses; en esta misma línea, cambia el nombre de una de dichas deidades.

      Recuerdo, además, cierto lío con la primera vez que el protagonista se topa con los elefantes (se presentan en el primer libro, pero en el segundo también).

      Pero todo eso podría arreglarse con un poco de edición. No cambia demasiado.

      ¡Sigo avisando!

      Lo que sí que es llamativo es el vértigo del protagonista a hacer algo. Tiene la madre de todas las naves submarinas (TM), con capacidad para controlar el mismo clima de su planeta o para aplastar a sus enemigos de un solo golpe. ¿Y qué hace? Al menos en la trilogía, ¡Correr como un conejo!

      El cuarto libro, incluso nos da cierta reivindicación del personaje, así sea oblicuamente. Era de las pocas personas que sabía que el clima iba a ir a peor y que los ojos del cielo estaban "out" por culpa de Thetia. Algo hizo al respecto, porque el clima ha mejorado considerablemente.

      Quizá si el autor se atreviera a hacer una edición revisada de la trilogía y le hincara el diente a la cruzada en sí misma, en flashback o como sea, seguramente el conjunto mejoraría bastante. Pero, por lo que se lee en su blog, no aprece que tenga ganas de hacerlo. Lástima.

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    3. Pues sí que te engancha, si la has leído en original. Como dices, más allá de esas contradicciones, sigo pensando que lo peor es la pasividad (o cobardía) del personaje principal. No hay forma de identificarse, o al menos entender su actitud, y es algo que no puedo soportar.
      ¡Menudo comentario, muchas gracias!

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  2. A mi me gusto... con ciertos reparos. sólo lei hasta el segundo libro, y luego por doversas circunstancias no terminé la trilogía, pero no lo lamento. Lo que más me impresionó fue la manera de utilizar la magia, pero en general no me parece una lectura demasiado relevante

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    1. Si te gustó el uso de la magia, tranquilo, no hace falta que te esfuerces en seguir leyendo la serie: la magia aparece con fuerza en el primer tomo, y en los siguientes casi ni está presente. Una lástima, de verdad.

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  3. Anónimo8/3/15 14:06

    Hola a todos,siento decepcionaros a todos pero yo me he leído los libros y me parecen bastante buenos,a mi me encantan los libros de este estilo ,pues si lo que quieres es muucha fantasía vete a leer "Narnia". Si lo que buscáis es una novela con mayores aspiraciones, leer esta.De política tiene lo justo y lo de que la magia esta poco presente en el segundo y tercer tomo es una mentira enorme.Sinceramente creo que deberíais daros cuenta que fue escrita por un chaval de 18 años y por tanto la mentalidad de la novela esta hecha para gente de esa edad o incluso para personas maduras de menor edad.Yo tengo 15 años y me encanta leer ,me ley la serie entera en dos meses ,y me la estoy releyendo ahora, me sabe muy mal que la gente no sepa apreciar los libros.
    No dudo que en versión original sea mucho mejor (como todo la verdad) pero por desgracia no se lo suficiente de ingles para leerme unas novelas de este calibre.
    Ya se los he prestado a varias amigas y todas no acabos enamorando de Cathan y mi hermano de Rabenna...A todo nos gusto mucho y espero que no es desaniméis a leerlo por las critica anteriores...
    Se lo recomiendo a todo el que tenga oportunidad:)

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    1. Respeto su opinión, aunque no la comparto.
      Cathan es superficial, y resuelve los conflictos huyendo una y otra vez. Creo que la profundidad de los personajes no está relacionada con la edad del autor o con la mentalidad del público objetivo. Y las expectativas que se crean en una primera novela pueden arruinarse en el resto de la trilogía muy fácilmente, sólo con abandonar tramas o no saber resolverlas de forma adecuada.
      Pero si usted considera otros detalles más importantes, tiene todo el derecho a leer la saga todas las veces que quiera.

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