Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, I-2: La sombra del pasado


Si el número de visitas a una entrada es una medida del gusto de los lectores, la serie comparativa entre El Señor de los Anillos y su adaptación al cine es por el momento una preferencia obvia. Así que continúo con el segundo episodio, La sombra del pasado.

Antes, empero, quiero hablarles de los prólogos de las películas. Creo que la escena previa de cada una de las tres entregas es sensacional, y ayuda a ponerse en situación fácilmente. En La Comunidad del Anillo se cuenta la historia previa de dicho objeto, desde la Última Alianza hasta el encuentro de Bilbo con Gollum; son hechos narrados en su mayor parte en el capítulo que hoy tratamos, así como en El concilio de Elrond. En Las Dos Torres vemos qué pasó con Gandalf tras su caída desde el puente de Durin, algo que en la novela se nos cuenta tras la reaparición del mago. En El retorno del rey la visión se centra en cómo Sméagol se hace con el Anillo, algo únicamente vislumbrado en el primer prólogo. Todas estas escenas, como hemos comentado, aparecen en la novela bajo la forma de analepsis (o flashback, si lo prefieren), narradas principalmente por Gandalf. El recurso del prólogo de la adaptación me parece muy bien usado, ya que de esa manera el resto de la historia puede contarse, salvo alguna excepción, de manera cronológica.


Pasemos ya a la comparativa.

En el libro:

«La charla no decreció ni en nueve ni en noventa y nueve días»: las habladurías sobre la locura de Bilbo se extienden por la Comarca, mientras Frodo va ganando también fama de extravagante por su empecinamiento en seguir celebrando el cumpleaños de su tío.

Los años pasan, y Frodo (aunque bien conservado) se acerca a su quincuagésimo cumpleaños. Comienza a pensar en los espacios blancos de los mapas, más allá de las fronteras de la Comarca. Sin embargo, algunos viajeros (particularmente enanos llegados del sur) «hablaban en voz baja del Enemigo y de la Tierra de Mordor», un nombre ominoso pero apenas recordado por lo hobbits.

Asistimos a una pequeña conversación sobre estos rumores mantenida en El Dragón Verde, en Delagua (la segunda posada aparecida en el libro, siendo la primera la de La Mata de Hiedra, en el camino a Delagua), entre Sam Gamyi y Ted Arenas. El primero dice que su primo vio un hombre-árbol, y Ted se burla de su credulidad.

Entonces reaparece Gandalf, que en años anteriores había realizado rápidas visitas a Frodo pero llevaba ya mucho sin aparecer. «El mago tenía el cabello más blanco ahora y la barba y las cejas quizá más largas y la cara más marcada por las preocupaciones y la experiencia, pero los ojos le brillaban como siempre y fumaba haciendo anillos de humo con el vigor y el placer de antaño». En una larga escena, Gandalf pone en antecedentes a Frodo (y al lector) sobre el poder del Anillo: «Es mucho más poderoso de lo que me atreví a pensar en un comienzo, tan poderoso que al fin puede llegar a dominar a cualquier mortal que lo posea».

La información que se obtiene es la siguiente: la existencia de los Grandes Anillos; el poder nocivo del Anillo sobre el portador; la existencia de Saruman («es un grande entre los Sabios, el jefe de mi orden, el principal del Concilio. Tiene profundos conocimientos y un orgullo que ha crecido a la par y se toma a mal cualquier intromisión») cuyas palabras hicieron que Gandalf dejara de temer al objeto encontrado por Bilbo (hasta su discusión antes de su despedida); la inscripción del Anillo (es Gandalf quien lo lanza al fuego y lo recupera después, tocándolo con sus propias manos); el regreso de Sauron a Mordor; la lucha contra él en la anterior Edad, cuando Isildur tomó el Anillo, y su posterior pérdida cuando fue muerto en el Anduin; la historia de Sméagol (descubierta por Gandalf del propio Gollum, cazado por Aragorn «el más grande viajero y cazador del mundo en esta época»); y la información que, muy posiblemente, tenga Sauron sobre los hobbits y el Anillo.

Después de que Frodo ofrezca el Anillo a Gandalf, y éste lo rechace, Frodo decide salir de la Comarca para no poner en peligro a sus vecinos. Gandalf otorga a Frodo un pseudónimo, Sotomonte, y a continuación atrapa al fisgón de Sam Gamyi, que se ha enterado de parte de la conversación y está deseoso de ver a los elfos («¿Podría llevarme con usted a ver a los elfos, señor, cuando usted vaya?»). Con la decisión de Gandalf de que Sam acompañe a Frodo en su partida de la Comarca, finaliza el capítulo.

En la peli:

Esta parte ocupa unos diez minutos de película, sin contar el prólogo, donde como hemos comentado puede verse parte de la historia narrada por Gandalf a Frodo. Otra parte, la caza de Gollum, que en la película únicamente es nombrada de pasada (cuando el mago cuenta que perseguía a Gollum, pero que "el Enemigo lo encontró antes"), puede verse con tranquilidad en The hunt for Gollum, una producción de una media hora que se ocupa justamente de este hecho. Pueden ver nuestra entrada al respecto, con el enlace para poder ver la película, aquí.


Las escenas concretas de la película que adaptan este capítulo son tres: La Historia de Isildur, En el Dragón Verde y la primera parte de La Sombra del Pasado. En la primera, tras observar la tortura sufrida por Gollum y la salida de los nazgûl desde Minas Morgûl, comprobamos la búsqueda de información llevada a cabo por Gandalf en Minas Tirith. La segunda, añadida en la edición extendida, nos enseña a Frodo, Merry y Pippin pasándolo bien en la taberna, mientras en la mesa conversan Sam Gamyi, el que supongo es Ted Arenas, el tío (Ham Gamyi) y otro hobbit anciano. Finalmente en La Sombra del Pasado Gandalf conversa con Frodo en Bolsón Cerrado, le mete el miedo en el cuerpo, le apremia a salir corriendo, y sorprende a Sam fisgoneando, por lo que también lo suma al viaje.

Algo más adelante en la película, justo antes de que los dos hobbits se encuentren con Merry y Pippin, la versión extendida incluye otra escena extra, llamada El Paso de los Elfos, que adapta una pequeña referencia aparecida en el libro: «Los elfos, a quienes se veía muy raramente en la Comarca, cruzaban los bosques hacia el oeste, al atardecer; pasaban y no volvían; abandonaban la Tierra Media y ya no les interesaban aquellos problemas». Tanto en esta escena como en la conversación de Gandalf y Frodo, el guión sigue los diálogos de la novela de forma muy fiel.

Lo malo es, por supuesto, que Frodo y Sam no inician el viaje tan rápido, y que Merry y Pippin están enterados del plan de marchar de la Comarca. Pero todo eso lo veremos en Tres es compañía.

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