Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, I-3: Tres es compañía


Seguimos la serie comparativa con el tercer episodio de El Señor de los Anillos.

En el libro:

«Habían pasado dos o tres semanas y Frodo no daba señales de estar listo». Pues sí: la marcha de Frodo no sucede con prisas y de cualquier manera, ya que no es una huida de una amenaza inminente, sino que Gandalf y Frodo pretenden que la partida no sea tan comentada en la Comarca como sucedió con la desaparición de Bilbo, años atrás. La máxima es, por tanto, pasar inadvertido. Frodo decide marchar en otoño, cuando cumpla los cincuenta, y el mago le aconseja ir a Rivendel.

En verano, surge el rumor de que Frodo ha vendido Bolsón Cerrado a Lobelia Sacovilla-Bolsón para irse a vivir entre sus parientes de Los Gamos. En realidad, Frodo había comprado con la ayuda de Merry una casita en Cricava, donde simuló que se establecería (sólo Sam conocía la verdad). Gandalf parte al sur para recabar noticias, con la intención de regresar antes de la partida de Frodo, pero cuando realizan la mudanza y la pequeña fiesta de cumpleaños todavía no ha regresado.

Merry y Fredegar "Gordo" Bolger parten hacia Cricava con un par de carretas, mientras Sam, Pippin y Frodo se quedan para entregar la casa a Lobelia, y finalmente parten caminando a través de la tranquila noche. Después de atravesar parte de la Comarca, pasan la noche en un lugar resguardado indicado por Sam, que «conocía bien la región en veinte millas a la redonda de Hobbiton». Al día siguiente continúan por un camino poco transitado, y al escuchar un caballo tras ellos deciden esconderse entre los árboles (pues Frodo dice estar harto de que sus asuntos se sepan). Aparece entonces por el camino «un caballo de gran tamaño, y sobre él un hombre corpulento, que parecía echado sobre la montura, envuelto en un gran manto negro y tocado con un capuchón por lo que sólo se le veían las botas en los altos estribos. La cara era invisible en la sombra». El jinete se detiene, escucha y olfatea, y finalmente se marcha justo cuando Frodo está a punto de colocarse el Anillo en el dedo, pues tenía miedo de ser descubierto.

Siguen su marcha durante el resto del día, y también durante parte de la noche, atravesando Bosque Cerrado. Frodo canta una vieja canción de Bilbo (En el hogar el fuego es rojo / y bajo techo hay una cama), y entonces los tres hobbits vuelven a escuchar sonido de cascos de caballo. Ocurre entonces una escena parecida, sólo que el jinete comienza a acercarse hacia Frodo, siendo espantado por un sonido de risas y cantos: un grupo de elfos sigue el mismo camino que ellos, y pueden oír cómo cantan una canción que entienden sólo a medias (¡Oh Elbereth! ¡Gilthoniel!). Es un grupo errante liderado por Gildor Inglorion, que conocía a Bilbo y había visto varias veces a Frodo. Cuando Pippin les pregunta acerca de los jinetes, los elfos deciden invitarlos a pasar la noche con ellos.

Los llevan entonces a un refugio algunas millas más hacia el este, y después de la cena Frodo conversa con Gildor. No obtiene datos adicionales sobre los jinetes, empero, pues el elfo no cree ser quien deba contarlos. Al respecto de la tardanza de Gandalf, Gildor lo ve extraño, pero alude a la famosa frase «No te entrometas en asuntos de magos, pues son astutos y de cólera fácil» y le promete avisar de su viaje a las Compañías Errantes y a aquellos que tienen poder para el bien.


En la peli:

Si los capítulos previos habían sido adaptados prácticamente sin cambios, para dar mayor velocidad a las películas (supongo) se suprimió todo el plan pergeñado para no dar que hablar en la Comarca. Así que en la escena La Sombra del Pasado, Sam y Frodo recorren parte de este capítulo en solitario, y contemplan la marcha de un grupo de elfos, como dijimos en la anterior entrega de la serie.

Esos elfos parecen iluminados por una luz fantasmagórica, y atraviesan los bosques vestidos con largas e impolutas túnicas al son de un coro solemne. En la novela, el grupo de Gildor, de quien se dice que son Altos Elfos, cantan con alegría, se sientan alrededor de una fogata, en el suelo o en tocones de árboles. Sí, una luz parece iluminar sus rostros, pero no parecen fuera de lugar en el bosque.

Por otra parte, después de mostrar lo sucedido a Gandalf en Isengard (que el libro deja en suspense, pues varias veces los personajes se extrañan de que el mago no cumpla su palabra), Sam y Frodo se encuentran de golpe con Merry y Pippin en la escena Un atajo hacia los hongos. Es entonces cuando aparece el Jinete, y los hobbits se esconden al lado del camino.

En la adaptación, este Jinete da la sensación de ser poco más que un manto vacío sobre un terrible caballo, y de hecho parece fuera de lugar que al descender de su montura caiga con tanto peso sobre sus armados pies, y que se oiga ese olfateo, pues bajo la negra tela sólo parece haber un fantasma. En la novela la presencia de los Jinetes provoca pavor, pero sin embargo sí pueden verse: el Tío le cuenta a Sam que un hombre alto y de piel oscura ha preguntado por Bolsón.


En definitiva, el capítulo parece haber sido ignorado. Considero que recortar el plan de marcha hacia la casita de Cricava es una buena idea, aunque no me gustó cómo lo resolvieron. Gandalf apremia a Frodo y Sam para que se marchen, cuando él ha tardado tantos años en ocuparse del asunto (claro que, como ya comentamos, en la adaptación sólo parece transcurrir una noche). Y, lo que es peor, Merry y Pippin, que simplemente estaban por ahí "tomando prestadas" algunas verduras, se unen al largo viaje de Frodo; sin pertrechos, ni comida, ni preparación.

Aún así, se produce un importante punto de inflexión, que refleja mediante el brutal cambio de ritmo la transición desde la campestre tranquilidad de la Comarca hacia el difícil viaje que los personajes tienen por delante. Eso es bueno. Lo que ya no lo es tanto es que un espectador que no haya disfrutado de la novela dirá "Gildor Ing... ¿quién?".

El próximo día tomaremos Un atajo hacia los hongos.

2 comentarios:

  1. Como siempre, muy buena entrada. Me encanta esta serie, ¡sigue así!

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    1. ¡Gracias! Fue un placer recibir tu visita.

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