Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, I-4: Un atajo hacia los hongos


Continuamos con este repaso comparativo entre la novela El Señor de los Anillos y su adaptación cinematográfica. Hoy toca el capítulo cuarto.

En el libro:

Llega la mañana, y Frodo descubre al despertar que los elfos de Gildor se han marchado, pero les han dejado fruta y pan. Pippin y Sam le interrogan sobre su conversación de la noche anterior, pero poca información obtienen. En un aparte, Frodo le pregunta a Sam si está dispuesto a seguirlo más allá de Cricava, ahora que ha visto a los elfos, y por primera vez encontramos al Sam serio, fiel servidor, a quien no le importan las incomodidades.

Los tres comentan el camino a seguir. Frodo insiste en cortar a través del campo para llegar a Balsadera, y entonces Pippin pronuncia una de las frases más conocidas del libro: «Los atajos cortos traen retrasos largos». Sin embargo, su intención era pasar por Cepeda para disfrutar de la cerveza de La Perca Dorada (tercera taberna que es nombrada en el libro). La respuesta de Frodo, algo menos famosa, tampoco tiene desperdicio: «Los atajos cortos traen retrasos largos; pero las posadas los alargan todavía más».

Sea como fuere, finalmente deciden no seguir por el camino, lo que los salva de toparse con otro jinete. Atravesando la maleza de forma dificultosa ocupan toda la mañana, pero consiguen salir del bosque y alcanzar las tierras cercanas al Brandivino, de nuevo ocupadas por zanjas y cercos. Pippin reconoce que se encuentran cerca de las tierras de Maggot, un amigo de los Brandigamo, y concretamente de Merry. Frodo cuenta entonces una simpática anécdota sobre el tiempo en que iba al lugar en busca de setas, y el terror que le producen sus perros. El granjero, cuando lo encuentran, les invita a tomar una cerveza en la casa, tras quitarles de encima a sus animales (Garra, Colmillo y Lobo).

Enseguida les cuenta que un extraño preguntó horas antes por Bolsón; cuando Maggot le indicó que acudiera a Hobbiton, el jinete le indicó: «Bolsón ha partido. Viene hacia aquí y no está lejos. Deseo encontrarlo. Si pasa, ¿me lo dirá? Volveré con oro»; sin embargo el granjero le echó de sus tierras sin responderle. Para evitarles problemas, Maggot les invita a cenar junto a su familia y luego los lleva con su carreta hasta Balsadera. Allí, un jinete les da un buen susto, pero no es más que Merry, que acude desde Cepeda porque está preocupado por ellos.


En la peli:

Este capítulo de transición sin excesiva importancia no está retratado en la adaptación, pero como habrán observado tampoco se ha perdido mucho. Como ya hemos visto en capítulos anteriores, los elfos de Gildor han sido eliminados (y por tanto todo el campamento nocturno), y el encuentro con Merry y Pippin se produce de forma fortuita, justo cuando están tomando prestadas algunas verduras.

En esa escena vemos únicamente la guadaña de Maggot (lo que hace huir a los cuatro hobbits), y poco antes hemos visto a un hobbit temeroso siendo interrogado por uno de los Jinetes, mientras un perro ladra con miedo. Si ése también es el granjero, no sabría decirlo, pero la escena es una adaptación muy ligera de lo retratado en la novela, haciendo (como ya comentamos) que el poder del Nazgûl sea básicamente aterrorizar por su mera presencia; nada de pagar por la información y ser sutil.

En definitiva, un capítulo esquilmado con acierto, aunque nos hayamos perdido al Maggot de verdad.


El próximo día descubriremos la Conspiración desenmascarada.

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