Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, I-9: Bajo la enseña de El Poney Pisador


Pasamos al noveno episodio, en el que volveremos a poder comparar la novela y su adaptación cinematográfica.

En el libro:

El capítulo se inicia con un pequeño excurso que trata sobre las tierras de Bree y su gente, de la existencia de unos viajeros que llaman montaraces y de la presencia de diversas familias hobbits en Bree. También se describe la distribución de los edificios en la villa, y por supuesto su posada, El Poney Pisador.

Frodo y sus compañeros llegan de noche a Bree, y Herry, el guardián de la cancela, tiene la obligación de preguntar. Entonces Frodo pronuncia una de esas frases famosas: «Nuestros nombres y nuestros asuntos son cosa nuestra y éste no parece un buen lugar para discutirlo», aunque finalmente es Merry quien logra acceso a la villa, diciendo que es un Brandigamo y recordando que en tiempos pasados se trataba cortésmente a los viajeros.

En la posada, el atareado Cebadilla Mantecona los recibe lo mejor que puede, y les ofrece unas habitaciones especialmente preparadas para hobbits, «en la planta baja, como prefieren ellos, con ventanas redondas y todo lo que les gusta». Los hace pasar a una salita y Nob les sirve la cena (mientras que Bob se ha ocupado de sus monturas). Después de la cena Frodo, Sam y Pippin deciden unirse a la gente del salón, mientras que Merry prefiere tomar un poco el aire.

En el salón, Sam y Pippin charlan animadamente sobre los acontecimientos de la Comarca, pues los de Bree se muestran interesados, mientras que Frodo, que se hace llamar Sotomonte, después de declarar que su viaje tiene el objetivo de recabar datos sobre los hobbits fuera de la Comarca para poder escribir un libro (y recibir un montón de información al respecto), se sienta apartado. Le llama la atención un viajero que no deja de mirar a los hobbits: «un hombre de rostro extraño, curtido por la intemperie (...). Tenía un tazón delante de él y fumaba una pipa de caño largo, curiosamente esculpida. Las piernas extendidas mostraban unas botas de cuero blando, que le calzaban bien, pero que habían sido muy usadas y estaban ahora cubiertas de barro. Un manto pesado, de color verde oliva, manchado por muchos viajes, le envolvía ajustadamente y a pesar del calor que había en el cuarto llevaba una capucha que le ensombrecía la cara; sin embargo se le alcanzaba a ver el brillo de los ojos, mientras observaba a los hobbits». Cebadilla lo identifica con Trancos, llamado así porque «anda siempre a grandes pasos, con esas largas zancas que tiene, aunque nadie sabe el porqué de tanta prisa».

Trancos mira a Frodo, y le invita con un gesto a sentarse a su lado. Luego le aconseja que tenga cuidado con lo que cuentan sus compañeros, pues gente muy extraña ha pasado por Bree. Pippin, mientras tanto, está contando la fiesta de despedida de Bilbo, y se acerca al momento de la mágica desaparición, así que Frodo decide hacer algo para distraer a su público y cortar la narración. Se sube en la mesa, y pronuncia unas breves palabras de agradecimiento, pero entonces alguien pide una canción, y Frodo canta sobre el Hombre de la Luna. La gente del salón, entusiasmada, le ofrece un jarro de cerveza más y le pide que vuelva a cantarla, y entonces es cuando, al dar un salto, resbala y, tras caer al suelo, desaparece.

La gente llama a gritos a Cebadilla, dejando solos a Sam y Pippin, mientras que un vecino de tez oscura y un sureño bizco salen a hurtadillas de la posada, seguidos por Herry, el guardián de la puerta. Frodo reaparece bajo la mesa, junto a Trancos, sin saber muy bien por qué el Anillo parece haberse deslizado por cuenta propia en su dedo. Trancos exige entonces tener una charla con él, utilizando para emplazarle el nombre de Bolsón.

Después de "aparecer" diciendo que simplemente se había arrastrado bajo las mesas, la gente abandona el salón. Frodo pide disculpas a Cebadilla, quien le dice que tiene que hablar con él, y que le visitará en su habitación más tarde.


En la peli:

Como ya hemos comentado, Bree parece estar nada más cruzar el Brandivino desde Balsadera, ya que la adaptación elimina todas las escenas en el Bosque Viejo. Que también se eliminaran las escenas sobre el falso plan de irse a vivir a Cricava hace que sólo ahora los hobbits descubran que Gandalf no se ha presentado a la cita.

Este capítulo ocupa la mitad de la escena que en el DVD han llamado A por la enseña del Poney Pisador (supongo que es un error de traducción). El encuentro con el guardián de la puerta y la presencia de Aragorn en la posada están calcados (aunque este último no invita a Frodo a sentarse con él), mas hay un par de cosas que cambian.

Primero, unas gratuitas burlas dirigidas a los hobbits por la gente de Bree que va por la calle. Podría pensarse que es la impresión que obtienen los cuatro personajes, ya que todas las personas con las que se encuentran parecen maleantes o borrachos, pero es algo erróneo, ya que en Bree viven hobbits, y de hecho la bienvenida de Cebadilla en la película es igual de amable que en el libro. Por cierto, aunque es raro que alguien no lo sepa ya, el cameo de Peter Jackson en esta primera entrega es precisamente de uno de estos hombres de Bree (repetirá de lo mismo en la segunda de El hobbit, lo cual en cierto modo se agradece).

El segundo cambio es que no hay canción en la posada (que resulta un lugar mucho más tranquilo, no sé si por la ausencia de los diferentes hobbits que se nombran en el libro), y la caída de Frodo que propicia la puesta del Anillo es bastante más ridícula y difícil de tapar.

Por supuesto, a los hobbits no parecen ofrecerles habitaciones, y Merry no se separa del grupo para ir a tomar aire.

En cualquier caso, un capítulo de transición que no cuenta muchas cosas y que salvo cambios menores está bastante bien adaptado.


En la próxima ocasión veremos cómo les va a los hobbits con Trancos.

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