Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, I-6: El Bosque Viejo


Sexto capítulo de El Señor de los Anillos, con el que llegamos a la mitad del primer libro en este repaso comparativo.

En el libro:

Antes del alba, los hobbits toman los poneys y parten de la casa de Cricava. Atraviesan la cerca que marca el límite entre los Gamos y el Bosque Viejo por un túnel, lugar donde Gordo Bolger les despide. Merry les cuenta alguna cosa más de aquel peligroso lugar: «A los árboles no les gustan los extraños: te vigilan. Por lo general se contentan con esto, mientras hay luz, y no te molestan demasiado. A veces los más hostiles dejan caer una rama, o levantan una raíz, o te atrapan con una liana. Pero de noche las cosas pueden ser muy alarmantes, según me han dicho». Al parecer, tiempo atrás los árboles acudieron para atacar la cerca, hasta cubrirla, y los hobbits los cortaron a cientos, haciendo una gran hoguera.

Merry trata de encontrar la senda que los llevaría desde el túnel hasta el Claro de la Hoguera, pero mientras van caminando sólo hay árboles por todas partes. Aún así logran llegar al lugar, y avanzan por una senda más o menos ancha en la dirección que les interesa. El calor y el silencio opresivo va haciendo mella en ellos, y aunque Frodo trata de animarlos con una canción (Oh, vagabundos de la tierra en sombras, / no desesperéis. Pues aunque oscuros se alcen / todos los bosques terminarán al fin), su voz es sólo un murmullo. Cuando logran llegar a una pequeña loma desnuda, Merry les señala la línea del Tornasauce, donde no piensa acercarse, pues es el lugar más extraño del Bosque Viejo.

Pero los árboles parecen ir bloqueando su paso, y son desviados una y otra vez. Finalmente, a pesar de su deseo, se topan con el río Tornasauce. Siguen una senda paralela a su orilla (ignorando quién ha podido hacerla), pero van sintiéndose cada vez más cansados. Finalmente, a la sombra de un enorme sauce, caen amodorrados: Merry y Pippin de espaldas contra el tronco, Frodo cerca de unas raíces que se retorcían hacia el agua. Sam, de repente, se siente inquieto («Este árbol enorme no me gusta nada. No le tengo confianza. ¡Escucha cómo canta invitando al sueño! ¡No me convencerá!») y logra rescatar a Frodo, que ha caído al agua, bajo una raíz que lo mantenía sumergido. Juntos acuden al otro lado del árbol, donde encuentran que los ha atrapado el árbol, y sólo son visibles las piernas de Merry sobresaliendo del tronco. Como los golpes no funcionan, a Sam se le ocurre hacer fuego, pero los gritos de Merry (amenazado por el propio árbol) los obliga a apagarlo.

Entonces llega el personaje más estrafalario jamás contemplado, cantando una rarísima canción (¡Hola, dol! ¡Feliz, dol! ¡Toca un don diló!), vestido con una chaqueta azul y unas botas amarillas, y llevando unos lirios de agua para su dama: es Tom Bombadil, y con una cancioneta logra que el Hombre-Sauce libere a los dos hobbits. Luego los invita a su casa, y se marcha por el sendero, cantando y saltando. Los cuatro amigos tratan de seguirle, y aunque quedan rezagados finalmente llegan a una casa, donde una canción les da la bienvenida.


En la peli:

¿El Bosque cuál? ¿Tom Bombaquién?

En uno de los vídeos que acompañan a la edición en DVD de La Comunidad del Anillo, una de las guionistas explica la razón de eliminar a Bombadil: es un personaje demasiado alejado del ideal épico y oscuro que deseaban transmitir. Me parece una idea más que razonable, habida cuenta de que la escritura de la novela en este punto todavía no había alcanzado la dimensión que logrará más adelante.

Cualquiera que lea los volúmenes de Historia de El Señor de los Anillos (editados por Christopher Tolkien) advertirá que cuando escribió estos capítulos Tolkien no sabía por dónde tirar: estaba intentando realizar una continuación de El hobbit, que para él era una historia cerrada. En este punto decidió incluir un personaje procedente de los cuentos que creaba para sus propios hijos, basados en un muñequito que tenían los chavales.

Así pues, considero acertado eliminar a Tom Bombadil (la lista de personajes eliminados o con papel reducido sigue aumentando, después de Gildor, Maggot y Bolger). Sin embargo, que el Bosque Viejo no apareciera para nada, y los hobbits pasaran directamente de Balsadera a Bree fue un poco chocante.

En una escena de Las dos torres (creo que sólo como escena extra de la edición extendida -escribo ahora de memoria-) se ha incluido una adaptación del encuentro con el Hombre-Sauce, aunque en esta ocasión sucede en Fangorn, el rescatador es Bárbol y, lógicamente, no incluye a Sam y Frodo. Una pequeña satisfacción, que además provoca que esos dos personajes tengan un poquito más que decir en la segunda entrega. Pero ya tendremos tiempo para hablar de ello.

De momento, el próximo día comprobaremos qué hacen los hobbits En casa de Tom Bombadil.


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