Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, III-1: La partida de Boromir


Damos comienzo a la comparativa entre la segunda parte de El Señor de los Anillos y su adaptación cinematográfica. Las Dos Torres tiene la particularidad de que las vicisitudes de los personajes que formaron la Compañía del Anillo están separadas entre los dos libros que lo conforman, de tal forma que los once primeros capítulos están dedicados a Legolas, Gimli y Aragorn, junto a Merry, Pippin y Gandalf; y únicamente sabemos qué fue de Sam y Frodo hasta el segundo libro, que contiene diez episodios.

Este primer episodio, muy breve, sirve para cerrar el final de La Comunidad del Anillo, que había quedado en suspenso. Recordemos que en la película, esto sucede todavía en la primera parte.

En el libro:


Aragorn asciende hacia el Sitial de la Vista, en busca de Frodo, y cuando está allí escucha los gritos roncos de los orcos y la llamada del cuerno de Boromir. Pero lo alcanza tarde, ya que Boromir «estaba sentado de espaldas contra un árbol grande y parecía descansar. Pero Aragorn vio que estaba atravesado por muchas flechas empenechadas de negro; sostenía aún la espada en la mano, pero se le había roto cerca de la empuñadura. En el suelo y alrededor yacían muchos orcos». Sin embargo, logra hablar, para decirle a Aragorn que los orcos se llevaron maniatados a los medianos, y para encomendarle la salvación de Minas Tirith. Al poco llegan el enano y el elfo: «Gimli esgrimía el hacha y Legolas el largo cuchillo; no le quedaba ninguna flecha».

Mientras reúnen las espadas, yelmos y escudos de los cuerpos caídos ante Boromir, descubren los dos puñales de los hobbits, además de cuatro cuerpos que no cuadran con lo habitual entre los orcos: más corpulentos y morenos, de piernas gruesas y manos grandes, y armados con espadas cortas de hoja ancha y no con cimitarras. «En los escudos llevaban un curioso emblema: una manita blanca en el centro de un campo negro; una S rúnica de algún metal blanco había sido montada sobre la visera de los yelmos». Por ello averiguan que se trata de tropas de Saruman.

Preparan a Boromir, y celebran su despedida en el río, dedicándole una canción en la que preguntan a los vientos qué noticias tienen de Boromir.

Volviendo a la orilla, Aragorn establece por las huellas en el barro que Frodo ha marchado con Sam. Decide perseguir a los orcos, para liberar a Merry y Pippin de posibles tormentos. «El destino del Portador ya no está en mis manos». Entonces, los Tres Cazadores comienzan la persecución.


En la peli:


Como ya hemos indicado, este capítulo fue adaptado como parte del final de La Comunidad del Anillo, concretamente en las escenas La disolución de la Comunidad y La partida de Boromir, que en ambos casos se ampliaron para la versión extendida.

Poco hay que decir aquí. Las dos escenas, junto con las que vimos en La disolución de la Comunidad, dejan un sabor de boca exquisito. El combate contra los (mal llamados) uruk-hai es bronco y terrible, muy alejado de las coreografías que estaban de moda en el Hollywood de aquellos años, y la heroica resistencia de Boromir demuestra que sólo con las flechas pudo ser vencido el noble hijo de Minas Tirith. Por supuesto, el emotivísimo diálogo entre Aragorn y el gondoriano aún logra (a pesar de haber visto la película al menos una docena de veces) que vea la pantalla un tanto borrosa cuando pronuncia con su último aliento aquello de «Mi hermano; mi capitán; mi Rey».

Los cambios con respecto al libro son escasos, salvo en que hay una mayor cantidad de combate, además de que Legolas y Gimli no llegan a juntarse con Aragorn nada más que al final, y en que en la novela no veíamos qué sucede con Merry y Pippin. Respecto a colocar esta escena al final de la primera parte, en lugar de al comienzo de la segunda, yo lo veo muy bien. El libro, como ya hemos dicho, pasa ahora a ocuparse del viaje de los tres cazadores, y sólo más adelante iremos viendo qué sucede con el resto de personajes. La Comunidad del Anillo daba un buen punto y aparte al viaje de Frodo y Sam, pero mantenía el destino de los otros en vilo. La película simplemente pone el punto a todas las tramas (algo que sus creadores parecen haber olvidado en la segunda entrega de la adaptación de El hobbit, por cierto).



El próximo día nos encontraremos con Los Jinetes de Rohan.

2 comentarios:

  1. A mí también me parece un excelente final para la primera película; emotivo, agridulce, triste y heroico a la vez. Ains, qué buenos recuerdos me trae esta película, y cómo me hubiera gustado que la segunda parte de "El Hobbit" respetara el espíritu de Tolkien tanto como esta lo respeta...

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    1. Te doy toda la razón.
      Me ha faltado decir (ya que es algo que corresponde a "La disolución de la Comunidad") que la última imagen se ha convertido en un tópico de estas adaptaciones: una mirada desde un lugar elevado hacia el camino que queda por delante.
      Añadiría, justamente, que eso no se cumple en la segunda parte de "El hobbit", que hubiera merecido terminar a las puertas de Erebor, tal vez en ese punto desde donde el grupo contempla las ruinas de Valle. Todo ese «combate» (por llamarlo de alguna forma) entre Smaug y los enanos da vergüenza ajena, casi tanta como que el sr. Jackson dijera que la escena era algo que "faltaba" en el libro.

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