Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Mini-Tutorial: Difuminando en amarillo


Un par de personas me han pedido que les pase por correo algo como esto, pero he pensado que si lo publico por aquí tal vez le sea de utilidad a alguien más. Además, he preparado un archivo con el mismo contenido, por si desean guardárselo como referencia. Éste es el enlace en Dropbox.

La idea es mostrar el proceso que seguimos de forma habitual en Antagis para pintar el color amarillo. Por supuesto, el tono concreto variará en función de la miniatura y el ambiente en que deseemos representarla, pero nunca están de más este tipo de guías, que pueden ser útiles tanto para los novatos como para aquéllos que todavía estamos mejorando y aprendiendo técnicas.

Hablando de técnicas, realizaremos un degradado muy suave para dar las luces y las sombras, y luego usaremos veladuras para difuminar las transiciones entre los tonos. Así que lo primero que vamos a tratar es precisamente la veladura. Para poder observar bien el proceso, en lugar de aplicar esta técnica en un proceso de luces y sombras, vamos a jugar un poco con los colores.

El amarillo es uno de esos colores difíciles de aplicar porque las pinturas acrílicas con este color poseen una escasa cobertura. Esto es: al pintarlo sobre otro color, éste sigue «viéndose» por debajo del amarillo. El tono de amarillo variará en función de lo que se encuentre debajo, ya sea la imprimación blanca o negra, o cualquier otro color que le haga de base. Pero precisamente esa cualidad de escasa cobertura lo convierte en una pintura ideal para practicar las veladuras, que consisten, precisamente, en aplicar capas de pintura diluida, de forma que al secarse quede únicamente un «rastro» de color, un filtro o velo que modifica el color aplicado anteriormente.

Para mostrar cómo puede conseguirse fácilmente el color amarillo, comenzaremos con una imprimación negra. Luego seguimos con un par de capas de un marrón anaranjado, en este caso Amarillo de Kallienne (Rac), seguidas por otro par de capas de un color similar pero más claro, como el Marrón vómito (Cit). Sobre este color bastan dos o tres capas de amarillo para obtener un color intenso. En nuestro ejemplo hemos usado Amarillo dorado (Cit).


A partir de este color, comenzamos las veladuras (el primer paso de cada tira de imágenes es exactamente la misma que la última de la anterior). Tomamos un tono rojizo o violeta, como el Rosado celestial (Rac), y lo diluimos hasta conseguir la apariencia de agua tintada, muy parecida a la de los polos de hielo (cuando no están helados). El proceso que sigue es muy sencillo: mojar ligeramente el pincel, descargar la mayor parte del «agua coloreada» sobre una servilleta o paño, y luego pasarlo por la zona que queremos pintar, en la dirección hacia la que queremos maximizar el efecto. En nuestro ejemplo, desde el centro del escudo y hacia la izquierda (visto de frente, como en las imágenes). Una vez seca la capa aplicada (que en apariencia no ha hecho efecto), repetimos el proceso, pero vamos reduciendo la pincelada, acortando el inicio (es decir, el pincel debe iniciar el movimiento cada vez más cerca del extremo). Las siguientes fotos están tomadas cada tres o cuatro capas, sin cambiar de color.


Como ven, hemos logrado un cambio de color progresivo, sin «saltos» ni «cortes». Ahora realizamos lo mismo, en el lado contrario, pero cambiamos a un color verde, como el Verde goblin (Cit). De este proceso son la segunda y tercera imágenes de la tira inferior. La última, sin embargo, se la logrado llevando a cabo el mismo proceso pero, esta vez, con el Amarillo dorado (Cit) diluido, y moviendo el pincel desde los lados y hacia el centro. Eso logra recuperar el color amarillo y terminar de difuminar los límites entre los colores.


La veladura es una técnica algo lenta, sobre todo al principio, pero que puede llevar a resultados impresionantes con un poco de práctica.

Ahora nos centraremos ya en el pintado de una pieza de color amarillo. Comenzamos de nuevo con la imprimación negra, pero en este caso aplicamos capas de colores ocres, como Piel de serpiente (Cit), Ocre Tau (Cit) y Marrón bubónico (Cit). Esta es nuestra capa base, menos intensa que en el caso anterior.


Diluimos un poco más la última pintura ocre y añadimos un poco de blanco cremoso, como Carne élfica (Rac). Este color, un hueso muy clarito, nos va a permitir ir desaturando la mezcla conforme vamos aumentando la intensidad de las luces. Algunos mezclan antes un amarillo más claro o realizan las luces con blanco, pero en Antagis nos gusta más el resultado con un tono menos puro. Hemos elegido hacer las luces hacia la parte superior izquierda, así que ésa es la dirección de las pinceladas. Aunque el proceso es parecido al que hemos seguido para hacer la veladura en el ejemplo anterior, en este caso la pintura no está tan diluida, así que los resultados son visibles con más rapidez, y además estamos usando el color anterior para ir subiendo el tono. No es necesario que las transiciones sean perfectas, porque luego las arreglaremos en los pasos finales Las siguientes fotos están tomadas cada dos capas.


A continuación añadimos un color un poco más claro, como el Blanco Noësis (Rac), o incluso un poco de blanco, y volvemos a repetir, pero centrando las pinceladas en la zona de luz.


Para acabar con las luces, diluimos blanco puro y lo aplicamos a los bordes del escudo, para representar el efecto de luz máxima de los objetos con aristas.


El proceso de sombras es más rápido. Debemos diluir un poco más las pinturas, ya que la cobertura de los tonos oscuros suele ser mayor. La técnica que hemos seguido es más parecida a una veladura, aunque puede usarse el mismo proceso que en las luces. La diferencia está en la cantidad de agua, y en añadir o no el color de la base. En primer lugar tomamos un tono anaranjado, como Marrón bestial (Cit) y lo aplicamos en el tercio inferior y derecho de la pieza. Añadimos un poco de Marrón carbonizado (VGC) y hacemos lo mismo, pero reduciendo la pintura a los bordes. Aprovechamos para pintar también algunos huecos del escudo, a modo de abolladuras. En el último punto aumentamos la proporción de marrón oscuro, e incluso podemos añadir negro.


Si se fijan, todo el proceso de luces y sombras ha eliminado la intensidad del color, y el escudo tiene un amarillo muy apagado. Los tonos desaturados están bien en los puntos de luz y sombra, pero recuperaremos el color amarillo realizando veladuras con Amarillo dorado (Cit). Damos las pinceladas hacia el centro, desde la parte baja de las sombras (tercio superior izquierda) y desde la parte alta de las sombras (tercio inferior derecho). Le damos varias capas, pero debemos tener en cuenta que la parte de las luces tomará el color mucho antes que la oscura. En este punto, al retocar los tonos medios, es donde debemos añadir cualquier tono extra que queramos añadir a la escena de la miniatura, como una luz adicional, cálida o fría. En nuestro caso, lo dejamos de lado. Por último, damos algunos toques de luz en la parte baja de las abolladuras, para completar el efecto de relieve.


Todo el proceso que hemos seguido hasta aquí, en realidad no habrá durado más que una hora, y la mayor parte del tiempo se ha ido en tomar las fotografías. Con paciencia, esto puede llevarse a una miniatura completa, como sucedió con nuestro ingeniero imperial.


Y sin más, nos despedimos. Esperamos que les haya sido provechoso. Cualquier comentario o pregunta será bienvenido. Por si desean descargar el archivo, les vuelvo a poner aquí el enlace y así les evito volver al comienzo de la entrada.

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