Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Reseña: El joven Nathaniel Hathorne


Víctor Sabaté visita en El joven Nathaniel Hathorne, su primera novela, varios momentos de la vida y obra del autor de La letra escarlata, salpimentados con referencias o citas de otros autores. 

En sus escasas noventa páginas imagina una ficción sobre un posible plagio hacia atrás en el tiempo, mientras habla de la creación literaria y de la fuga de la inspiración, huidiza ante la ineludible vida cotidiana. La pequeña anécdota sirve por tanto como excusa para incorporar diversos momentos narrativos, y en los capítulos se entrecruzan la recreación metaliteraria y la dimensión del autor desencantado.

Eso sí: llamar a este juego literario novela no creo que sea correcto. En cierta forma es una reunión de cuentos interconectados, pero su mera yuxtaposición queda algo rara. Yo la consideraría un género mixto, una suerte de ensayo de ficción cuyo mayor defecto es su brevedad, ya que logra cautivar al lector cuando ya termina.

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