Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, II-9: El Río Grande


Continúo con esta serie de entradas, avanzando ya hacia el final de La Comunidad del Anillo.

En el libro:

El viaje por el Anduin se prolonga durante varios días, en los que inician la jornada temprano y la alargan hasta bien entrada la tarde, momento en que se apartan a la orilla para el descanso nocturno. Poco a poco, el terreno se va volviendo más seco y hostil.

Un día, Sam ve «un tronco con ojos», y al hablar con Frodo están de acuerdo en que debe ser Gollum, que los sigue de cerca. Esa noche, la criatura los visita en el campamento: «Una mano larga y blanquecina asomó pálidamente y se aferró a la borda; dos ojos claros brillaron fríamente como linternas mientras miraban dentro del bote y luego se alzaron posándose en Frodo». Éste lo hace huir, aunque su movimiento despierta a Aragorn. El montaraz confiesa que ya sabe de Gollum, y que ha intentado atraparlo en un par de ocasiones.

La Compañía viaja ahora de noche y a la luz del crepúsculo, descansando de día. Poco después llegan a los rápidos de Sarn Gebir, y cuando están tratando de alcanzar la orilla sufren una emboscada de orcos, que les disparan flechas. Cuando finalmente echan pie a tierra, una gran criatura alada avanza sobre ellos, aunque Legolas logra que se retire con un tiro certero.

Toman una senda lateral para evitar los rápidos, llegando a una pequeña laguna donde descansan durante la noche. Al día siguiente llegan a los Argonath, los Pilares de los Reyes: «eran en verdad unas tallas enormes, que el arte y los antiguos poderes habían trabajado y a pesar de los soles y las lluvias de años olvidados todavía seguían siendo unas poderosas imágenes. Sobre unos grandes pedestales apoyados en el fondo de las aguas se levantaban dos grandes reyes de piedra: los ojos velados bajo unas cejas hendidas aún miraban ceñudamente al norte. Los dos adelantaban la mano izquierda, mostrando la palma en señal de advertencia; en la mano derecha tenían un hacha y sobre la cabeza llevaban un casco y una corona desmoronados». Al pasar el estrecho, alcanzan un largo lago, el Nen Hithoel, donde deberán decidir si parten hacia Mordor o se desvían hacia las tierras de Gondor.


En la peli:

La escena El Gran Río, que sólo alternaba entre la carrera de los Uruk-hai y la marcha de la Compañía por el Anduin, fue bastante ampliada para la versión extendida, incluyendo así la presencia de Gollum oculto tras una gran rama flotante, la discusión entre Aragorn y Boromir a propósito de Minas Tirith, y el desafortunado intento de Sam por animar a su señor. Con esta adición la adaptación del capítulo mejora bastante, y la visión de los Argonath y del lago son capaces de hacer que olvidemos cualquier posible cambio u omisión.


El próximo día asistiremos a La disolución de la comunidad.

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