Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, II-6: Lothlórien


Después de las diversas escenas de acción de los capítulos previos, la estructura narrativa necesitaba una pausa, que es proporcionada por la estancia de los personajes en otro refugio élfico, los bosques de Lórien.

En el libro:

Aragorn guía rápidamente al resto de sus compañeros, descendiendo de las montañas en dirección a los bosques de Lothlórien. Se toman un descanso al alcanzar el Cauce de Plata, y allí descubren que Frodo porta la cota de mithril de Bilbo, gracias a lo cual pudo sobrevivir al ataque del jefe orco. Al anochecer alcanzan el Bosque de Oro, aunque todavía les queda un trecho para llegar a la zona habitada.

Boromir, sin embargo, se muestra renuente a entrar: «de estas tierras peligrosas hemos oído hablar en Gondor y se dice que de todos los que entran son pocos los que salen y menos aún los que escapan indemnes». Pero Aragorn le replica: «No digas indemne pero sí sin cambios y estarás más en lo cierto». Durante un descanso, Legolas cuenta historias del lugar, incluyendo la canción de la doncella Nimrodel («Había en otro tiempo una doncella élfica, / una estrella que brillaba en el día»).

Poco después, la Compañía oye una voz proveniente de una de las copas de los altos árboles. «Son elfos -dijo Legolas- y dicen que respiráis tan fuerte que podrían atravesaros con una flecha en la oscuridad». Piden a Legolas y Frodo (y Sam los sigue) que suban al flet, la plataforma de madera oculta entre las ramas. Se trata de Haldir y sus hermanos, Rúmil y Orophin, guardianes de la frontera de Lórien. La Compañía pasa allí la noche, y se salva así de la banda de orcos que los perseguía, que serán eliminados por los elfos.

Al día siguiente, Haldir los conduce hacia el interior de Lórien. Se produce una breve discusión, porque exigen que Gimli vaya con los ojos vendados, pero Aragorn decide que toda la Compañía camine de la misma forma, solucionando el problema. «¡Ay, qué tiempos de desatino! -dijo Legolas-. ¡Todos somos aquí enemigos del único enemigo y, sin embargo, hemos de caminar a ciegas mientras el sol es alegre en los bosques bajo hojas de oro!». Después de una jornada y media alcanzan Cerin Amroth, se cruzan con un grupo de elfos, y las vendas les son retiradas. A todos les conmueve el lugar, y Sam lo expresa en voz alta: «Me siento como si estuviera dentro de una canción, si usted me entiende».


En la peli:

La adaptación de esta parte de la novela pasa prácticamente desapercibida. La escena Lothlórien comienza con la Compañía penetrando en unos bosques, con un río a su espalda (¿el Cauce de Plata?), como si las Montañas Nubladas estuvieran a sólo unos minutos de distancia. El desatino de poner al enano como personaje gracioso sigue adelante, pues es a él a quien se le hace el personaje temeroso del lugar (sustituyendo a Borormir), y además queda en ridículo. Por si fuera poco, Haldir dice específicamente que «el enano respira tan fuerte (...)».

Por otro lado, Haldir no desea que entren en Lórien, debido a la carga que transportan, lo cual es absurdo si tenemos en cuenta que Rivendel y Lothlórien se comunican habitualmente por medio de mensajeros, y no se encuentran aislados como parecen reflejar en la película. También me llama la atención que Gimli insulte a Haldir en la lengua secreta de los enanos (que no pronuncian delante de extraños), ¡y Aragorn lo entienda!

Por último, en los primeros compases de Caras Galadon, se ve la colina repleta de árboles que forma la capital de Lórien.

Este es, por tanto, un episodio adaptado cruelmente. Se ha resumido mucho (lo cual no es malo, aunque podría haber aparecido alguna cosa más), y el personaje de Haldir ha sido retratado como un problema para la Compañía, mientras que en realidad representa un apoyo y un respiro a su dolor por la pérdida de Gandalf.


En una próxima ocasión echaremos un vistazo en El espejo de Galadriel.

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