Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, IV-1: Sméagol domado


Después de un largo descanso, continúo con el resumen comparativo entre El Señor de los Anillos y su adaptación cinematográfica. El libro IV, segunda parte de Las Dos Torres, retoma el viaje de Frodo y Sam, dejando las peripecias del resto del grupo para el comienzo del siguiente volumen.

En el libro:

Frodo y Sam se encuentran en un acantilado, después de tres días de viaje (desde que se separaron del grupo) buscando una salida de las Emyn Muil. Pasan la noche en una hondonada, y por la mañana comentan que tal vez hayan perdido a Gollum, pues no lo han visto en los últimos dos días.

Después de una nueva jornada, tratan de descender por una garganta, pero una tormenta repentina y un grito similar al de un Jinete Negro les dan un buen susto. Sam prefiere esperar a la mañana para volver a intentarlo, pero Frodo insiste: «No me quedaré aquí ni un minuto más de lo necesario, atado de pies y manos al borde de este precipicio mientras los ojos del País Oscuro nos observan a través de las ciénagas». A la luz de la luna, consiguen descender a la llanura. Sam lamenta dejar atrás la cuerda élfica, pero al darle un tirón, parece soltarse y caer hasta ellos.

Para pasar la noche, se refugian junto a un pedrusco, desde donde contemplan sorprendidos y atemorizados cómo Gollum desciende por la pared de roca como una araña. Sam salta sobre él cuando alcanza el suelo firme, aunque el forcejeo es ventajoso para Gollum, por lo que Frodo se lanza en su ayuda: «Esta espada es Dardo. Ya la has visto antes. ¡Suéltalo, o esta vez sentirás la hoja!». Gollum suplica por su vida, y Frodo, recordando las palabras de Gandalf, siente lástima por él, y decide que la criatura los ayudará a entrar en Mordor. Atan uno de sus tobillos con un extremo de la cuerda élfica, pero eso daña a Gollum, y Frodo decide que tal vez puedan confiar en una promesa suya. La criatura se ofrece a jurar sobre el Anillo. «Por un instante, Sam tuvo la impresión de que su amo había crecido y que Gollum había empequeñecido: una sombra alta y severa, un poderoso y luminoso señor que se ocultaba en una nube gris, y a sus pies, un perrito lloroso».


En la peli:

Capítulo muy recortado en su versión estrenada en cines, ya que La cuerda élfica es una escena añadida y Sméagol domado fue ampliado con algunos minutos extra. En general, aparecen los detalles del libro, sin muchos cambios, pero se nota cierta levedad en el guión, como si el sentido épico que destila el texto de otros personajes no fuera adecuado para Sam y Frodo, y tuviera que ser sustituido por ese forzado sentimentalismo. Podría achacarse a que es el inicio de la segunda película, pero es algo que como ya veremos continúa a lo largo de los siguientes episodios.

Y si la relación entre Sam y Frodo no está bien reflejada, la presencia de Gollum no arregla la situación. Además de llevarlo atado del cuello, como un perro, la agresividad de Sam es excesiva. Siente una manifiesta aversión, por supuesto, pero incluso cuando le ata el tobillo, Frodo comprueba después que «no estaba demasiado apretado; al contrario. Sam había sido más compasivo que sus propias palabras».

Así que la adaptación del capítulo no me parece correcta. No tanto por contener lo poco que se narra en sus páginas, sino por los cambios realizados en los personajes. Gollum, eso sí, está fantástico.


El próximo día viajaremos A través de las ciénagas.

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