Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Reseña: Las puertas de Thorbardin y Espada de reyes


Aunque no están escritas por el mismo autor, los personajes no son los mismos (como sí sucedía con el doblete sobre Galen), ni una es continuación de la otra (como las obras sobre Huma y Kaz), las novelas segunda y cuarta de la serie Dragonlance heroes (que en español componen dos trilogías), pueden leerse como pareja de hecho.

Ambas tienen mucha relación con el reino de los enanos, aunque buena parte de lo narrado no sucede allí mismo, y ambas están situadas en el tiempo de la Guerra de la Lanza. En ambas un agente del Mal desea tomar Thorbardin, y en ambas hay un objeto importante para el futuro cercano de dicho reino. En ambas aparecen enanos entre los personajes principales, claro, pero también hay un mago y hay un kender. Aún así, una y otra no tienen relación directa, y por eso pueden leerse en cualquier orden.

Siguiendo la cronología de Krynn, Las puertas de Thorbardin es anterior. Escrita por Dan Parkinson, quien fuera el autor de la trilogía sobre Las naciones enanas, a esta novela le falta algo de fuelle. O tal vez de condimento. La línea principal sigue a un pequeño grupo de personajes (enano, kender, mago) en una búsqueda iniciada por una visión onírica. Sin embargo, el peligro principal es que un grupo de mercenarios los sigue para averiguar cómo podrían penetrar en Thorbardin los ejércitos del Mal, que están a punto de invadir Krynn. Pero ambas tramas no están bien hilvanadas, y los conflictos entre los personajes no están bien resueltos. Los mismos defectos que hallaba en Las naciones enanas, aunque al menos, en esta ocasión los personajes están un poco más redondeados, e incluso evolucionan un tanto a lo largo del libro.

Por su parte, Espada de reyes es obra de Nancy Varian Berberick. Las más de cuatrocientas páginas y su estilo ampuloso son un poco exagerados para lo que cuenta: forja de una espada, robo de la espada, viaje con la espada hasta Thorbardin. Y ya. Sí, uno de los thanes enanos es un malvado y trabaja para Takhisis. Y sí, aparecen algunos de los famosos Héroes de la Lanza a modo de estrellas invitadas, que son, de hecho, parte de los refugiados cuya presencia pone en movimiento la resolución del conflicto. Pero no deja de tener un argumento flojo con cero interés y menos evolución psicológica de personajes.

Léanse otra cosa. O vean alguna serie. Al menos no perderán el tiempo.

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