Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Espadas de Trasnia

La zona del nacimiento del Aulimiaz estuvo en conflicto durante generaciones. Alana, Urgan y el Imperio de Brodiva lucharon en incontables batallas para conseguir el control de la zona. En Carencia del CS 5043, tras la Última Batalla de las Fuentes, y la conocida explosión del monte que puso nombre al lugar, los pasos montañosos acabaron abandonados, y los valles de los afluentes del Aulimiaz, que nunca habían gozado de gran cantidad de población, quedaron despoblados.
La Horda del Hacha Roja, liderados entonces por Łondalär, de los Matadragones, estuvieron presentes en la Última Batalla de las Fuentes, aunque no participaron en ella. Acabado el derramamiento de sangre, los trasnos se refugiaron en las montañas y crearon una nueva nación, llamada, en un derroche de originalidad, Trasnia.
Este nuevo país, que acabaría siendo una teocracia, sostenía una difícil moral para la que algunos de sus miembros aún no estaban preparados. La violencia, que algunos creen inherente a esta raza, debía tener una vía de escape, y así nacieron las Espadas de Trasnia.
Sin intereses de conquista a la vista, el gobierno de Trasnia ofrece sus ejércitos, formados por los más violentos de sus miembros, como tropas mercenarias (a partir del CS 5050). Aquellos que deseen contratarlos deben contactar con la Iglesia de Łondalär. Su sacerdocio no hace muchas preguntas, y una de las pocas cosas a las que se negarán será a luchar contra los suyos. Aunque, si hay problemas con comunidades de trasnos, generalmente Trasnia envía emisarios para intentar extender la Palabra de Łondalär. El pago por sus servicios incluye la alimentación y cobijo de las Espadas, y un diezmo para la Iglesia.
Una vez contratados, las Espadas de Trasnia cumplen su palabra con una eficacia fría y con una ferocidad que les da fama de crueles. Nunca abandonarán un campo de batalla mientras su contrato no haya sido completado, o roto de alguna manera por el contratante.

2 comentarios:

  1. Son algo caros... y recuerda, a partir del 5050. ¿Cuándo moría Vilem?

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