Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Fotos de la última partida (II)

Una nueva entrega de esas imágenes que tanto os gustan.

Un servidor se encontraba cómodo y despierto, preparado para un poco de combate:

En detalle, los nuevos dados de Alfredo (eso son sólo los nuevos, ¡imagináos!):

Mis chicos seguían con ganas de jugar a rol (a rol, o a cualquier cosa):

Anabel parecía ahora mucho más relajada:

Y Jaime había conseguido integrarse muy bien:

Mientras los dados rodaban tras la pantalla...

... mi novia declaraba sus movimientos...

... y Alfredo contactaba con poderes de otro plano para que le prestaran ayuda (o eso, o es que las horas de partida ya pasaban factura):

4 comentarios:

  1. Lo mejor son los comentarios, supongo que por algo eres El Narrador (el único que se escribe con mayúscula en esta historia).

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  2. Soy Rob, se me ha borrado el usuario y contraseña de esto... y no se como volverlo a buscar dado a que no me acuerdo de la puta contraseña, perdona Paco. Bueno las fotos geniales, se las he enseñado a toda mi gente jaja. Espero solucionar esto del usuario ya (snif)

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  3. ¡Diablos! ¡Ponga la jeta que ponga, siempre salgo con la misma!

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  4. Siempre nos ha gustado, aquí en la Marca, ver las fotos de otros compañeros reunidos para jugar. Gracias. Un buen lugar el tuyo para visitar.

    Un saludo desde la Marca del Este.

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