Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Jarad a caballo (Archaón mod): preparación

Hace ya algunos años los de Games-Workshop crearon La tormenta del Caos, una de esas campañas veraniegas en las que jugadores de todo el mundo van modificando el desarrollo de los eventos con los resultados de sus partidas. Por supuesto, sacaron un libreto sobre la campaña y nuevas miniaturas para sus diferentes ejércitos, como es normal en una empresa que se dedica a vender minis. Uno de los principales personajes era Archaón, quien hacia el final de la campaña, y después de vapulear al héroe Valten, fue vencido por Grimgor Piel'hierro (que decidió darse la vuelta y volver por donde había venido, dejando todo el Viejo Mundo exactamente igual que al comienzo de la campaña). Ésta es la miniatura que sacaron del personaje de Archaón:


A pesar de que por aquel entonces yo estaba iniciando un ejército de Altos Elfos y otro de Bretonia, y el Caos no me iba, la miniatura me resultó sensacional y me hice con ella. Que al caballo le salieran todos esos pinchos tampoco es que me agradara, pero comencé a pintarla y tras darle algunas pinceladas, la dejé apartada... durante años.

Hace un par de meses volví con ella, pensando que podría servirme para representar al personaje de Jarad a caballo: un gran norteño, enfundado en una gruesa armadura y sobre un enorme percherón. Así pues, limé todos esos pinchos y las marcas del Caos que aparecen en el escudo y en el anca del caballo, aprovechando para recortar el extremo superior de la capa, que resulta algo extraño en la mini original, y darle a la espada una forma mucho más ligera (y digna de un mundo de fantasía). Para todo ello usé un pequeño taladro eléctrico, con una broca rota. Por otra parte, le cambié la cabeza por una de plástico perteneciente a la matriz del hechicero imperial. La verdad es que pensaba que no iba a usar nunca esa pieza, pero en este caso, con la piel sobre los hombros y todo el rollo, queda bastante bien. Lo gracioso es que la miniatura de Jarad a pie también lleva una cabeza de dicha matriz (pueden verla en esta entrada), y el parecido es bastante evidente. Después de masillar una barba, éste es el resultado:



Como ven, el escudo resultó en el proceso bastante tocado. Lo solucioné dándole un par de pasadas de endurecedor de uñas, prestado muy amablemente por Vaire. Imprimé la figura en negro, con un ligero toque de marrón para que el color quedara como un chocolate oscuro. Esto no es gratuito, y tiene una explicación: situado bajo una luz directa, al negro le surgen brillos algo extraños, y este tono amarronado logra matizarlos un tanto. Mi idea fue hacer diferentes fotos desde varios ángulos, de tal forma que me dieran una buena idea de cómo quedaría una iluminación cenital fuerte. Éstas son las imágenes:





Después de hacer un pintado inicial al terreno (luego lo tendría que retocar, como es lógico), y darle un par de capas de pintura al caballo, volví a dejar apartada la miniatura hasta hace unos días. Ahora estoy dispuesto a terminarla, así que durante esta semana iré publicando sucesivas entradas mostrándoles el trabajo de cada jornada. Si les parece bien, mañana empezamos.


Como post scriptum les dejo un par de «mods» de la misma figura, que he encontrado por la red cuando buscaba la imagen que ha abierto esta entrada. Me resulta gracioso ver que en ambos casos se trata de caballeros bretonianos. Por supuesto, no aspiro ni a la mitad de su calidad de pintado.



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