Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Reseña: La serie de Geralt de Rivia (libros I a IV)


Tuve la suerte de conocer la obra de Sapkowski gracias a un compañero de trabajo, que me prestó los cinco primeros libros de la Saga de Geralt de Rivia. {Nótese la tontería de unir "saga" y un nombre de una persona, pues las sagas son relatos que superan la dimensión generacional}. Pero un cambio de empleo impidió que pudiera completar su lectura de aquella manera, y con el tiempo vine a adquirir por mí mismo los volúmenes. Tardé un tiempo en conseguir todos los tomos con el mismo tipo de formato, eso sí, porque a mitad de camino la editorial Alamut (antes habían sido editados por Bibliópolis) decidió sacar a la venta un formato en cartoné. Ahora los estoy leyendo despacio, saboreándolos, a un ritmo de uno al mes (así que la segunda parte de la reseña se hará esperar).

Andrzej Sapkwoski, nacido en 1948, se ha convertido en uno de los escritores punteros en lo que a fantasía se refiere. Aunque ha escrito otras cosas, como una trilogía de fantasía heroica ambientada en las Guerras Husitas, debe su fama a la serie de novelas y relatos en torno al brujo Geralt. Su primera aparición, en la revista Fantastyka, que data de 1986, cosechó ya un gran éxito en Polonia, que no ha hecho más que crecer y extenderse desde entonces. La historia ha sido llevada al cine y a la televisión, con no mucho éxito, y por supuesto a los videojuegos, mucho más conocidos. La obra de Sapkowski posee un estilo rápido, con un lenguaje popular y al mismo tiempo florido, repleto de arcaísmos y muestras de habla rústica o vulgar. El trasfondo de sus obras tiene un cierto regusto a cuento (y no me refiero a los de hadas), principalmente porque se basa muchas veces en las narraciones tradicionales eslavas.

Por lo que respecta a la edición española, hay que doblar la cerviz ante el arte de Alejandro Colucci, cuyas portadas saben captar la esencia de las novelas y alimentan la imagen mental que uno puede hacerse de los personajes principales (hablo de las portadas de Alamut). Y si de rendirse ante el savoir-faire se trata, no podemos pasar por alto la excelente traducción de José María Faraldo, quien es capaz de usar términos antiguos (que aparecen, por ejemplo, en el Quijote), trasladar sin problemas un diálogo en lenguaje vulgar, o hacer que la Antigua Lengua, pese a su extrañeza, se mantenga medianamente comprensible.

La serie se centra en la figura de Geralt de Rivia, de profesión brujo. Pero, ojo, cuando decimos brujo (Wiedzmin en el original), estamos hablando de algo particular de esta ambientación. Se trata de cazadores de monstruos, entrenados desde niños en durísimos ejercicios físicos y clases de esgrima, y mutados mediante mezclas especiales de hierbas que los dotan de capacidades sobrehumanas. Pero eso no lo hace, en absoluto, invulnerable. A lo largo de los libros el brujo se ve en serios problemas para mantener su supuesta neutralidad y para descubrir que, casi siempre, el peor monstruo anida en el corazón de los humanos.

El éxito de estos libros se debe, como siempre sucede, a muchos factores; me gustaría resaltar tres. Uno es el ambiente oscuro, pero no opresivo, del mundo donde sucede la historia. La guerra, los robos, la discriminación, están a la orden del día, pero al mismo tiempo siempre hay alguien dispuesto a seguir luchando y avanzando hacia la prosperidad. Otro es la extensión de los volúmenes, lo que está relacionado con la dimensión con que se trata el universo narrativo: En cierto modo, la penetración en el mundo de Geralt de Rivia es superficial (ojo: no hablo de que las historias sean superficiales), ya que la narración se centra en las vivencias de los personajes principales, y no hay una gran lucha de la que dependa la existencia de toda la humanidad. Las historias se narran por tanto con un punto de vista local y localizado en un puñado de personajes, lo que ayuda a que los libros no se conviertan en pesados mamotretos, quedándose en general rondando las trescientas páginas. El tercero de los puntos en los que quería incidir es el dictado por el título de cada volumen, ya que toda la narración, incluso cuando se compone de relatos, está relacionada en cierto modo con ese título: los deseos, el destino, el camino a la extinción de una raza y el odio, son los que dominan estos primeros cuatro libros.

El último deseo es un relato-marco (es decir, un conjunto de relatos sostenido estructuralmente por escenas cortas -a veces sólo el inicio y el final-) que presenta algunos de los personajes. Principalmente, la hechicera Yennefer, cuya relación con el brujo es apasionada y turbulenta, siempre dolorosa; y Jaskier, un trovador que es, básicamente, el único al que Geralt puede llamar amigo. Se incluyen seis cuentos, separados por diversas escenas en el santuario de Ellander, donde Geralt se está reponiendo de sus heridas. Es posible que éste sea uno de mis libros favoritos, debido a que vemos aquí el trabajo auténtico del brujo: deambular de pueblo en pueblo eliminando monstruos para ganar cuatro perras. Además, algunos de los relatos son miradas a cuentos tradicionales (o incluyen una parte de los mismos), que se alejan bastante de la "versión Disney".

La espada del destino incluye también seis cuentos, aunque esta vez no se trata de un relato-marco. Me acabo de enterar, mientras buscaba algo de información extra, de que el orden de publicación original en Polonia es al contrario (El último deseo precede a éste), algo que se me hace extraño, dado que estos relatos me parecen mejor entrelazados unos con otros (a lo largo del texto, en un segundo plano, tiene lugar una guerra lejana, que sólo tendrá consecuencias a posteriori), y sobre todo porque ya se establece el tono que continuará en el resto de la narración (gracias a la aparición en escena de Ciri, princesa de la recién tomada Cintra y "Niña de la Sorpresa" de Geralt). Es decir: seguir el orden de la edición española es más correcto cronológicamente.

La sangre de los elfos comienza ya una narración única, dividida en siete capítulos que ni siquiera llevan título. En este volumen pueden encontrarse una gran cantidad de datos sobre los brujos, ya que Geralt acude con Ciri a Kaer Morhen, la fortaleza donde algunos escogidos llegan a convertirse en brujos. Luego acuden al santuario de Ellander, donde Yennefer comenzará a enseñar a Ciri, que ha resultado ser una poderosa Fuente. En la historia toma mayor importancia el conflicto armado con el imperio de Nilfgaard y la situación de los comandos de elfos rebeldes llamados Ardillas, ya que en esta ocasión afectan a los personajes. Además, algunos personajes de gran peso en la política internacional han comenzado a perseguir a la heredera de Cintra.

Tiempo de odio tiene lugar, principalmente, en Thanedd, la isla de los hechiceros. Allí acuden Yennefer y Ciri, pues va a celebrarse una reunión, y allí también viaja Geralt, pues sabe que diversos asesinos persiguen a su protegida. La cantidad de magia en este libro es, por supuesto, mucho mayor de lo habitual, sobre todo cuando dos grupos diferentes de hechiceros (unos, aliados de Nilfgaard; los otros, consejeros de los reyes del norte) deciden que deben dar un golpe contra la supuesta neutralidad de su propia organización. Hay un buen clímax cuando todavía quedan cien páginas de libro, por lo que estas últimas me dejaron bastante frío. En ellas se adelanta ya parte del libro siguiente, pues Ciri, que ha usado sin desearlo un portal de teletransporte, debe sacarse las castañas del fuego en solitario, y se ve unida a una banda de maleantes en la parte más meridional de Nilfgaard.

La reseña de la serie continúa en esta otra entrada.

2 comentarios:

  1. Grandísima esta serie. Sapkowski es un autor que me enganchó desde la primera vez que leí El último deseo, y no poco tiene que ver el magnífico desempeño de la traducción.

    Sus personajes me parecen muy completos, despiertan empatía en parte a causa de sus defectos. Aunque el peso siempre lo llevan los personajes, el mundo en que estos viven se va viendo gradualmente más detallado, incluyendo aquí y allá algún capítulo expresamente para este fin.

    En fin, que no puedo alabar lo bastante a este autor, quizá el único que pondría por encima de Joe Abercrombie y de China Mieville entre los que más me han gustado de los últimos diez años. Y su Trilogía de las Guerras Husitas, aunque carece de la espectacularidad de personajes como Geralt, está a la altura.

    Un saludo.

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    1. Palabras muy ciertas; veo que coincidimos una vez más.

      Por mi parte, tengo pendiente todavía hincarle el diente a las Guerras Husitas, aunque no soy muy del gusto de entremezclar historia y fantasía.

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