Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

eSdlA, peli vs libro, II-1: Muchos encuentros


Después de un descanso prolongado, continuamos con este resumen pormenorizado y análisis comparativo entre El Señor de los Anillos y su adaptación al cine. Comenzamos hoy el libro II, todavía dentro de La Comunidad del Anillo. Esta parte cuenta con diez episodios, siendo los primeros algo más largos que en el libro I (que tenía 12). El corte entre ambas partes, si lo recuerdan, vino propiciado por el desmayo de Frodo tras el cruce del Bruinen por el vado que lleva a Rivendel. Así que el libro II comienza con las palabras «Frodo despertó», y continúa desde ahí, para presentar Muchos encuentros.

En el libro:

Frodo despierta en una habitación de la casa de Elrond, y encuentra a Gandalf guardando su descanso. El mago parece haber averiguado ya algunas cosas del viaje de los hobbits, aunque todavía no quiere contar las noticias de su retraso. «Hay muchos poderes en el mundo, para el bien y para el mal. Algunos son más grandes que yo. Contra otros, todavía no me he medido. Pero mi tiempo se acerca». Sí le cuenta, por supuesto, que ha pasado en su estado cuatro días con sus noches, hasta que Elrond pudo extraerle de la herida una esquirla del cuchillo de Morgûl, así como también lo que sucedió en el vado.

Después de otro descanso, Frodo se levanta de la cama, y justo entonces aparece Sam, ilusionado porque está rodeado de elfos: «Algunos como reyes, terribles y espléndidos, y otros alegres como niños». Sam le guía por los pasillos y escaleras de la casa de Elrond, para reunirse con Merry, Pippin y Gandalf, a tiempo para una fiesta. En la cena, coincide con Glóin, uno de los doce compañeros de Thorin con los que viajó Bilbo (véase El hobbit). Esta escena sirve para «actualizar» lo que sabría de la región de las Tierras Ásperas un lector de aquel libro: Grimbeorn el Viejo, hijo de Beorn, era ahora el señor de los beórnidas; el nieto de Bardo, Brand, gobierna a la gente de Valle; Dáin sigue reinando Bajo la Montaña, y de los que sobrevivieron a la Batalla de los Cinco Ejércitos, siete enanos siguen con él (nada se sabe de Balin, Ori y Oin, razón por la que Glóin ha acudido a Rivendel).

Tras la cena, pasan a la Sala del Fuego, donde Frodo se reúne con un muy envejecido Bilbo. Éste le cuenta que su viaje le llevó a Rivendel, y que tras una visita a Valle, regresó para quedarse. Luego llega Aragorn, que debe ayudar al pobre Bilbo con la composición de una canción sobre Eärendil, que es recitada poco después. Frodo y Bilbo se retiran finalmente, y disfrutan de algunos recuerdos comunes antes de irse a dormir.


En la peli:

Este capítulo se traslada a dos escenas: Rivendel, donde Frodo despierta junto a Gandalf, éste le pone al día y, ante la pregunta sobre su retraso, vemos en flashback la escena de su huida de Orthanc, a lomos de un águila gigante; y Muchos encuentros, una escena muy breve donde llega Sam, junto a Frodo se reúnen con Pippin y Merry y, muy cerquita, encuentra a Bilbo.

Muy interesante aquí resulta poder contemplar de nuevo el libro rojo donde Bilbo escribe su historia, y descubrir el enorme envejecimiento del pobre hobbit. Por último, Sam y Frodo comentan que su misión ya está cumplida, y que pronto regresarán al hogar.

De nuevo, un capítulo bonito, aunque de escasa importancia, cuya adaptación pasa sin pena ni gloria ante los ojos del espectador.


En una próxima ocasión seremos testigos de lo que sucede en El Concilio de Elrond.

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