Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Ruta por el nacimiento del Palancia


El pasado jueves, Vaire y yo disfrutamos de una buena caminata en el entorno del nacimiento del Palancia. 

Es una ruta circular que puede hacerse en cuatro o cinco horas. No se trata de una senda homologada (aunque comparte algunos tramos con un GR y un PR), y ciertos puntos son un poco complicados. Eso hace necesario el uso de mapa y/o GPS y, por supuesto, un buen sentido de la orientación. Aún así es una ruta sencilla que se puede hacer con niños, aunque no con carro o bicicleta.

Para llegar al lugar, hay que dirigirse en primer lugar a Bejís, provincia de Castellón, siendo lo más sencillo tomar la salida 47 (a Viver) de la A-23 o autovía Mudéjar. Luego sólo nos resta seguir las indicaciones hacia Bejís, y una vez en la población tomar la estrecha carretera que nos llevará hacia la fuente de los Cloticos, donde se emplaza la planta embotelladora de Agua de Bejís, empresa que le da a este municipio cierta vidilla, extraña en una región con tan escasa densidad de población.

En la zona pueden verse algunas sabinas y abundantes pinos de diferentes variedades (nigral, ródeno, silvestre), así como mucha maleza de menor porte, como el espino y el romero. Entre la fauna, destacan unas grandes lagartijas nada tímidas. Tuvimos la suerte de poder ver a lo lejos un par de águilas culebreras, volando lánguidamente sobre las cimas que alcanzaríamos durante la ruta; luego, una vez allí, una nos pasó lo bastante cerca como para diferenciar sus colores, aunque no tuve tiempo de sacar la cámara antes de que descendiera y la perdiéramos de vista.

(1) A una centena de pasos de la planta embotelladora, siguiendo la calzada, puede hallarse una pequeña área recreativa, junto a la propia fuente de los Cloticos. En una pared tenemos el único cartel informativo que encontraremos en todo nuestro camino, y que responde en realidad a una ruta que sale de la propia Bejís.





Siguiendo la ruta en sentido horario, debemos tomar la dirección de «El Molinar» en la primera intersección (es decir, a izquierda), y luego seguir las señales hacia «Nacimiento del Palancia».

(2), un giro en ascenso nos permite contemplar de frente el Peñascabia, hito que dominará desde la distancia buena parte de la ruta. Como pueden ver por el color de la piedra, estamos en una zona de afloramientos rocosos de carácter calcáreo.



(3) Después de un nuevo giro, comenzamos a descender la poca altura que hemos ganado, acercándonos cada vez más al barranco que seguimos en paralelo.


(4) Vado sobre el río Resinero. A partir de este punto seguiremos una trocha más estrecha que en ocasiones invade el propio lecho seco del Palancia.


(5) Alcanzamos en breve el punto más bonito de la ruta. El estrecho del Coscojar es un desfiladero de paredes verticales separados en algunos puntos por poco más de dos metros. Saltando en ocasiones de piedra en piedra, encontraremos un par de pozas y otros lugares de belleza extrema. Las paredes, completamente lisas por el paso del agua, sorprenden a veces por sus bellos colores y porque cualquier oquedad puede servir para albergar vida.













(6) Cuando las paredes se separan y el desfiladero se convierte en una rambla, y después de realizar dos amplios giros a derecha e izquierda, tomamos un ascenso que sale a nuestra derecha, aprovechando una cuesta natural, producto de un plegamiento del suelo. Comienza la única parte dura de la ruta, que sigue una senda ancha y empinada. Primero podemos contemplar el estrecho del Coscojar, desde el otro lado, y luego, asomándonos hacia el sur, el resto del camino que ya hemos seguido.


(7) Alcanzada la Loma de la Abeja, y tras un breve respiro para almorzar, comenzamos el descenso por la ladera nororiental. Cuando el camino gira hacia la izquierda, al noroeste, tenemos dos opciones. Una es abandonar la pista y buscar unas viejas marcas de PR. La otra es continuar esa pista un poco más, y luego tomar una senda que desciende casi en ángulo recto hacia la derecha. Nosotros hicimos la primera, así que seguimos con cuidado las marcas del PR, descendiendo por la ladera hasta alcanzar el camino de la Solana o del Molinar, donde encontraremos las marcas rojas del GR. En el mapa que les presento no tomaron el track con GPS, sino que lo hicieron a mano, y aquí hay un error bastante abultado: el descenso sigue aproximadamente la vereda -marcada con dos líneas discontinuas paralelas-, y se une al camino algo más al norte del límite superior del mapa.


(8) La ruta sigue ahora largos tramos en descenso. Las vistas del valle donde se encuentra el punto de inicio son espectaculares; en la imagen podemos ver las Peñas de Amador y el siguiente giro del camino (marcado por la línea de cipreses). Un poco más adelante, cuando llevemos poco más de un kilómetro por este camino, tomaremos el desvío a la izquierda, todavía siguiendo las marcas del GR.


(9) Después de otro kilómetro, nos salimos de la ruta siguiendo la señal de «El Molinar». Pasamos por una cadena con un aviso sobre la entrada en propiedad privada. No pasa nada; podemos estar sin problemas en El Molinar, un pueblo-albergue bastante bonito al que debe llegarse, como siempre, con respeto.




(10) Aunque podemos cruzar el río Palancia sobre un puente que encontraremos a la salida de El Molinar, resulta más interesante tomar unas estrechas escaleras que aparecen a nuestra izquierda (hacia el este), que nos conducen por una estrecha senda y de ella a una pista más ancha que desciende de nuevo hacia el río, justo en el punto donde se ubica la entrada al camping de los Cloticos. Allí, esta vez sí, cruzamos el puente, donde podemos obtener esta bella imagen del todavía pequeño riachuelo.


Y por fin, llegamos al coche, donde pude deshacerme de los cuatro o cinco plásticos que algunos ingratos habían dejado tirados en diferentes puntos de la ruta.


Les dejo, por último, el mapa de la zona, un enlace a esa misma ruta en wikiloc y otra ruta, también en wikiloc, más exacta en algunos puntos, pero menos en otros (el inicio del desfiladero y el final de la ruta).


2 comentarios:

  1. Me cansé un huevo, de hecho aún estoy lesionada (es lo que pasa cuando hace más de un año que no hacemos senderismo...) pero solo por pasar por el desfiladero merece la pena :)

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    1. XD La próxima, un poco más durilla...

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