Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Diario de campaña 117: comercio y escapada

Hoy mismo hemos quedado una vez más para continuar nuestra campaña con las Garras del Fénix.

Durante la mañana, sin embargo, hemos cometido un poco de metajuego que ya teníamos previsto, terminando las compras y ventas que los jugadores creían conveniente de cara a la exploración por las heladas e ignotas tierras que yacen más allá del territorio de la Muerte Blanca. Ya lo habíamos retrasado en un par de ocasiones, y hoy estaba casi todo el grupo presente, así que hemos perdido algunas horas en dejarlo todo atado.

Por la tarde, el grupo ha continuado con el rescate de los Fajines Negros, aunque se ha avanzado muy poco: Jarad continúa con el draco (esas escenas empiezan a parecer dignas de Cómo entrenar a tu dragón), Taffel ha iniciado una excursión individual por la fortaleza, y los otros personajes han intentado escapar de una treintena de orcos, pero las tiradas enfrentadas no les han venido de cara, y se ha liado la escabechina (esta vez, a favor del grupo).

Como ven, un escaso desarrollo, a lo que se añade que no hemos hecho ni una sola foto de la sesión.
Como compensación a esta corta entrada, un draco:

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