Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Reseña: Trilogía Terrarca

Hace una semanita que Vaire y un servidor andamos de vuelta, y ya va siendo hora de hacer una entradita.

Pero antes me gustaría felicitar a los roleros que se sientan cada quincena a mi mesa, porque hoy (o tal vez mañana, no estoy seguro) se cumplen 8 años del inicio de nuestra campaña con las Garras del Fénix. *se oyen gritos y alborozo*

Y ahora al tema que nos ocupa:
Hoy les traigo una tetralogía. Sí, han leído bien: tetralogía. Y sí, sé que en el título pone trilogía. Pero es que el cuarto libro (Armies of the dead) no está traducido al castellano, y la verdad no voy a hacer el esfuerzo de conseguirlo en checo.
Tri o tetra, la serie nos llega de la mano de William King, uno de esos grandes escritores que yo llamo "de franquicia". ¿Por qué? Buena pregunta: porque se dio a conocer bajo los auspicios de Games Workshop, escribiendo las seis primeras novelas de los archifamosos Gotrek y Félix (en la ambientación de Warhammer Fantasy), las cuatro de Ragnar (en Warhammer 40000), y otros tantos relatos de similar factura. El escocés, nacido en 1959 y asentado en Praga, comenzaba esta serie en 2005.

Y supongo que es normal que no haya tardado mucho en acabar de escribirlos (el mismo año para el segundo, 2006 para el tercero), debido a que son muy cortos. Los tres tienen unas 300 páginas, y sinceramente creo que deberían haberse añadido otras 50 a cada uno, para redondear la narración en diversas partes y sobre todo para no dejar esa especie de finales abruptos (que no inacabados, ojo, simplemente que es un "pimpán, matan al malo, y ya te imaginas que vuelven a casa y todo eso"). Supongo que el sr. King es uno de los que se aburrió con el final de El retorno del rey.

La ambientación de Gaeia se aparta de la fantasía medieval al uso, y digamos que realiza un traslado de varios siglos hacia adelante: rifles, pistolas, casacas,... ¿A alguien le suena? Lo bueno es que la raza dominante (los terrarcas, cuyo aspecto es bastante élfico) llegaron de Al'Terra hace dos milenios, con un dominio mágico superior al humano y todo un surtido de dragones y wyrms (que vendrían a ser dinosaurios de diversas especies) a su servicio. Mucho después, hubo una secesión entre los dominadores, y para cuando comienza la historia hay una guerra en ciernes.

Y así, el primer tomo, Los ángeles de la muerte, se centra en uno de los regimientos de batidores. El peso de la narración recae en Rik, un mestizo de terrarca y humano, y en el teniente Sardec, un terrarca excesivamente joven. ¿Verdad que la ambientación que he contado antes parecía original? Pues ahí acaba toda la originalidad. La historia es excesivamente manida, y se resume en un poco de acción rápida al inicio, un poco de charla para descubrir que hay algo oscuro y peligroso, y otro mucho de acción, con salvación in extremis. Un esquema que a los lectores de las novelas ambientadas en Warhammer les sonará mucho, lamentablemente. Hay que admitir que King lo hace bien, y su prosa, sin ser excesivamente llana, se lee con mucha velocidad. Y la brevedad del libro hace que todo pase en un suspiro.

Llegamos al segundo libro, La torre de las serpientes, y el esquema vuelve a ser el mismo, con un cambio de lugar, de enemigos, y de ritual, pero el mismo. De hecho, hasta aparece un nerghul (una suerte de golem), que me recordó a las ratas-ogro que Thanquol siempre envía contra Gotrek y Félix. Se soluciona un poco la falta de originalidad de los personajes, que son básicamente estereotipos (y los estereotipos están bien, si se los sabe colocar y usar adecuadamente, y aquí no se hace): algunos reciben un poco de relleno al desarrollarse su psicología (sobre todo el caso del teniente Sardec, que para mí es el mejor).

¿Y en el tercero? Pues El asesino de la reina vuelve a ser más de lo mismo, con la salvedad de que la acción inicial aparece in media res al comienzo de la narración, y la acción final se resuelve en unos pocos disparos en las diez últimas páginas (no exagero). Aún peor: Sardec se diluye un poco al aparecer nuevos personajes (tan planos como los anteriores), y la narración, aunque concluye, deja clara una continuación (algo que no sucedía con los dos anteriores, que eran entregas algo más sueltas). Lo más gracioso, que al nuevo nerghul se lo cargan más rápido que al primero (lo dicho, rata-ogro de Thanquol).

Resumiendo: Si les apetece una lectura rápida, amena y repleta de acción, sin muchas pretensiones y nada de intriga o misterio, sumérjanse en la Trilogía Terrarca. Si buscan algo más, creo que les defraudará.

2 comentarios:

  1. Hola¡¡¡

    Pensando en leerlos, busqué opiniones en La Red, me ha gustado y agradezco mucho tu comentario e información.

    Saludos¡¡¡

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    1. Pues me alegro de leer su comentario. La verdad es que su lectura es muy amena, como digo en la entrada, y aunque no es de una calidad excepcional, deja muy buen sabor de boca. Como las buenas películas de Hollywood: todas pecan de falta de originalidad, pero algunas siguen siendo entretenidas, por mucho que el esquema se repita.

      Gracias por el comentario, y un saludo.

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