Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Alena y elemental de tierra en 28 mm

El otro día, cuando les mostraba las minis de las Garras del Fénix, no incluí a Alena. Fue básicamente debido a que no la tenía pintada del todo, pero coincide con que actualmente la jugadora que la lleva no puede venir a jugar por motivos laborales (creo que esto ya lo he dicho: ésos son buenos motivos). Sin embargo, no podemos considerar que haya abandonado al grupo, así que aquí les traigo su mini, ya terminada.


Aunque el color de la armadura puede llevar a pensar que he usado la técnica de 'metales no-metálicos', en realidad simplemente he buscado un color que le diera ligereza, ya que Alena es en realidad una maga, educada en las Escuelas Mágicas de las Estepas Frías. Sin embargo, no tenía una miniatura que pudiera representarla adecuadamente, y por eso le añadí con masilla esa pequeña llama, a modo de sortilegio. La armadura, decía, hubiera quedado demasiado pesada si la pintaba en los metalizados grises habituales, así que busqué ese color que yo llamo 'dorado aceite' (por aquello de ser algo verdoso), y le añadí una pizca de plateado. Luego fui haciendo las luces normales, sumando hueso y más plateado a la mezcla. Creo que el contraste con el rojo y el azulado de los paños queda muy bien, y a pesar de tener los mismos colores que el resto de las Garras, al ser tonos muy diferentes la apartan un poco del grueso del grupo, reflejando así que es una recién llegada.

Como extra, les traigo también un elemental de tierra. Es una miniatura que uso mucho en nuestras partidas, ya sea como lo que representa, ya como gólem, o incluso como estatua dotada de movimiento. Y además, su pintado es muy sencillo: pincel seco de diferentes tonos terrosos. Hay que prestar especial cuidado en crear unas luces adecuadas con ese método, incidiendo más en aquellas zonas desde donde provenga la luz (en mi caso, siempre de arriba y a la derecha del 'espectador'). Añadí tonos en verde, a modo de gemas que surgen del suelo al mismo tiempo que el elemental, creando un simpático contraste con el omnipresente marrón. Los ojos, aunque en esta imagen no puede verse bien, son especialmente llamativos.

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