Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Mitología alana (I)

De entre los panteones existentes en Lüreon, uno de los menos extendidos geográficamente y que, no obstante, mantiene una cierta influencia cultural es el de las ciudades alanas. Se trata de un conjunto de ocho dioses principales, junto con algunas deidades de menor importancia, cuyo culto refleja a la perfección las circunstancias político-sociales de las ciudades-estado que pertenecen a la Confederación Alana. Hoy veremos cuatro de esos ocho Poderes principales:


Antagea. La diosa patrona de la ciudad de Antagis, que actualmente disfruta de cierta hegemonía sobre sus ciudades hermanas. Esta diosa de la protección suele representarse como una mujer joven con armadura, y sus símbolos son la tortuga y el laurel. Se comporta como una pacificadora, cuidadosa planificadora y gran estratega. Su culto en otras regiones, sin embargo, no está muy extendido.


Graleo. Su culto principal se halla en la ciudad de Agros. Es representado por un hombre barbudo con un arado tirado por bueyes. Su dominio principal es la agricultura, y sus símbolos son el buey y el trigo. Tiene a un pequeño número de druidas entre sus seguidores, además de a la mayor parte de granjeros de la región. Sus sacerdotes se encargan de recordar a la población la importancia de las estaciones y del ciclo vital, y les enseñan a atender la tierra para no agostarla y lograr que siga dando frutos año tras año.


Ignia. Su templo principal se encuentra en Iginia, famosa por sus curanderos. Es representada como una anciana acompañada por un ciervo de gran cornamenta. Se trata de la diosa de la curación, y además del ciervo su símbolo es el fresno. Es adorada por la mayor parte de druidas de la región, así como por otras gentes que viven del bosque. En el resto de Lüreon, su culto se halla muy sincretizado con otras deidades de la esfera de la curación.


Kapston. El patrón de Käpistar, la ciudad junto al río Aulimiath. Se trata del anciano dios de la suerte, cuyos símbolos son la trucha y el sauce. Es una deidad algo voluble y traviesa, pero jamás vengativa o caprichosa. Se trata de un dios muy popular, y su culto posee templos en muchas de las ciudades portuarias. Como protector de los marinos y pescadores, pero también del comercio, los clérigos de Kapston animan a la gente a correr riesgos para perseguir sus sueños, y a embarcarse en nuevos negocios con confianza en su propia suerte.

4 comentarios:

  1. Muy interesante el concepto de deidad asociada a las ciudades, los griegos sabían bien lo que se hacían en ese aspecto. Me encanta Kapston, es un dios que me cogería sin dudar un mísero instante.

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    1. Pues efectivamente, la Confederación alana no es más que un trasunto de la Liga de ciudades griegas, aunque en Lüreon estas ciudades han aguantado bastante más tiempo, hasta llegar a una época más bien renacentista.

      Y la verdad es que siempre he considerado que una deidad que tenga las esferas de suerte y de comercio es muy digno patrón de aventureros. Así que sí, yo también invocaría a Kapston en mis viajes.

      Un saludito, ¡y gracias por tu comentario!

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  2. Antagea, pacificando a golpe de lanza...

    Está claro de qué pie cojea mi buen personaje...

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    1. Sí, creo que la relación de Vilem con Antagis es firme, y se fundamenta en diversos aspectos.

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