Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Frikeando de camping

Este pasado fin de semana un grupo de amigos nos fuimos al camping de Altomira, en Navajas, donde habíamos reservado un bungalow (el clima previsto para esos días hacía que la opción de tiendas de campaña fuera menos agradable). El sábado, después de echar media partida de Trivial, escampó la tormenta y pudimos probar, por fin, un regalo que me hicieron para mi cumple, allá por mayo:


 La noche, por su parte, nos dejó sendas partidas de Atmosfear y Scene it!:












El domingo, para rematar la excursión, nos dimos una vuelta por el pueblo de Navajas y por el cauce del Palancia:

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