Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Mekranistas

A mediados del CS 5036, un escándalo salpicó el noticiario de Basa, capital de Zalisdonia: en una alejada comunidad minera se había cometido una serie de asesinatos. Cuando todo se destapó, resultó que el criminal había sufrido un accidente a consecuencia del cual perdió una pierna, y que ésta había sido sustituida por una especie de ingenio creado a la sazón por un grupo de Magos Rojos. Se echó la culpa de la locura del sujeto al enlace mágico necesario para su funcionamiento, y esa clase de intervenciones fueron prohibidas por el Imperio; todas las investigaciones del grupo se destruyeron. Sin embargo, la mayor parte de sus miembros continuaron su trabajo, exiliándose al norte para huir del freno imperial. Hasta el día de hoy se mantienen aislados, esperando el momento en que revelar todas las ventajas de sus inventos, aunando tecnología y magia para tratar, principalmente, de mejorar la vida y la sociedad.

1 comentario:

  1. Bien, solo queda ir hacia el norte, ponerle una protesis mecanica-magica-chunga al enano y seguir. Pueden hacerme una servoarmadura con cañones de iones o es mucho pedir?

    ResponderEliminar