Mekania no parecía desde la distancia una ciudad que pudiera competir con las grandes metrópolis de Lüreon. No contaba con la gloria histórica de Videços, ni convivían en ella tantas culturas como en Canalburgo; no poseía la monumentalidad de su vecina Antagis, y ni siquiera la ceñía muralla alguna. Para su defensa, los mecanienses confiaban en lo escarpado del promontorio sobre el que, en tiempos remotos, los primeros alanos habían decidido fundar Lôj Megäniya, el Cerro del Pino Negro.
Sonata de Mekania, novela en construcción

Mitología cábira (III)

Ya falta poco para completar todas las deidades de Lüreon. Hoy, otras cuatro pertenecientes al panteón cábiro.

Falanïr
Señor de los vientos y controlador del clima. Deidad benevolente y maternal, que se muestra emocionalmente distante cuando hay necesidad de equilibrio, e iracundo hacia aquellos que amenazan los lugares sagrados. Es venerado sobre todo por los que viven en los lugares remotos, o dependen del mundo salvaje. Su culto prefiere las comunidades pequeñas antes que las grandes ciudades, y algunos de sus fieles predican la paz y pureza de lo natural frente a las prisas y corrupción de la urbe.

Garlen
Deidad del combate y la guerra. Garlen se comporta de manera aleatoria al ofrecer su apoyo, pero con el tiempo su naturaleza acaba beneficiando a todos por igual. El dios de la guerra es propenso a beneficiar a un ejército un día, y a su rival al siguiente. Poderoso y honorable en la batalla, responde a su propio código de guerrero y no persigue forjar alianzas muy duraderas. Sus templos se parecen más a complejos militares amurallados que a verdaderos lugares de culto. Reunir y venerar las armas de combatientes famosos y respetada es una práctica común entre su culto.

Kärantel
Dios de la naturaleza, patrón de druidas. Deidad campechana de sonrisa fácil que confía en sus acciones. Tremendamente leal y protector, se lo piensa detenidamente antes de incluir a alguien entre los suyos. Los miembros de su culto están dispersos, y rara vez se reúnen en grupos grandes durante períodos de tiempo prolongados. Hay muy pocos templos dedicados a Kärantel, centrándose su veneración en los claros del bosque. Los dedicados a esta deidad actúan como la voz del bosque y los guerreros de la naturaleza, y procuran enseñar a cuidar y respetar la vida salvaje, a renovar y extender los bosques.

Registania la Negra
Patrona de los usuarios del Poder, su dominio principal es la magia y la sabiduría. Deidad ocupada y dedicada a los suyos. Sombría figura maternal, de ingenio sarcástico. Su culto abraza el uso de la magia para fines constructivos, e intenta adquirir todo el conocimiento sobre el Poder y sus usos (incluso recurriendo al espionaje y al hurto temporal), para que así la pérdida de una persona no suponga la de su conocimiento. También patrocina concursos de magos y trata de poner freno al uso de la magia destructiva y engañosa.

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